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El brasileño que camina al compás de la música

Caio Bertazzoli llegó a Córdoba hace dos años. Toca en varias bandas y en una “scola do samba” local. Está convencido de que la diversidad enriquece.

21 de noviembre de 2014 a las 12:01 a. m.
El brasileño que camina al compás de la música
El poder del tambor. Caio hace percusión desde los 11 años. Dice que el tambor une porque su sonido es un idioma universal. “Ahora queremos armar un carnaval de calle”, anticipa (José Gabriel Hernández/La Voz)

"Yo amo el mundo, me gustan las culturas. Me parece que todos los lugares tienen cosas lindas para ofrecer", dice Caio Bertazzoli (30), licenciado en Música popular. Hace dos años y medio que vive en Córdoba, integra grupos de música brasilera y hasta es miembro de la scola do samba local "Uniao da Serra".

Nació en Campinas, una ciudad del tamaño de Córdoba, a 20 kilómetros de San Pablo.

“Soy músico y en un momento me salió trabajar en un crucero. Fui con un contrato de cinco meses y ahí anduve tocando por el Mediterráneo, por el Atlántico, por las costas de América del Sur”, relata.

Para embarcarse, vendió todas sus pertenencias en Brasil. “Tenía ganas de salir, de hacer otra cosa. Estar en otro lugar, aprender otro idioma”, explica.

En una travesía, entabló amistad con el baterista mendocino, Armando Redondo, quien le aseguró que si viajaba a la Argentina le iba a encantar. Vino y le encantó.

“Llegué aquí por su fama. Yo escuché que Córdoba tiene mucha actividad cultural, y dije: “’Entonces, Córdoba’”, cuenta.

Solo en la ciudad

El día que llegó a Córdoba, no conocía a nadie. Arribó a la Terminal y se dirigió a un hostel en pleno centro.

“En un primer momento andaba por la calle, no sabía bien qué hacer”, recuerda. Empezó a acercarse a escuelas de música, a buscar oportunidades. “En ese momento no sabía que existían muchos brasileños en Córdoba”, refiere.

Un día participó de una charla sobre música folklórica del mundo, y se contactó con la disertante, Crim Báez, quien, a su vez, lo conectó con Claudio da Silva, del Consulado de Brasil.

"Ahí me di cuenta que en Córdoba existe esta onda de hacer batucadas en casamientos, en fiestas. Me empezaron a salir trabajos de ese tipo. Vi que en la radio sonaba Paralamas do Sucesso . ¡No sabía que la gente escuchaba eso!", dice Caio.

Hizo amigos, conoció a otros músicos, aprendió estilos y tocó en bandas de ritmos latinoamericanos. También empezó a cursar una Maestría en Relaciones Internacionales en la UNC.

“Portuñol” y puntualidad

Entre las cosas que le sorprendieron está la impuntualidad y los horarios. “Una vez invité a mis amigos a cenar a casa. Invitar a alguien en Brasil, es que el llegue tipo 7 de la tarde y te ayude a hacer la cena. Eran las 9 y no llegaba nadie, 10 y 10.30 y nada. Me pareció raro. Eran las 11 de la noche y yo estaba muerto de sueño, de hambre. Ahí me acordé, que acá se hacen las cosas muy tarde”, cuenta.

Una de las cosas que más le gustó fue la amabilidad de la gente. “Te aceptan muy bien, te reciben muy bien. No me lo esperaba. Siempre son abiertos a charlar a ayudar. Yo veo a cordobeses quejándose por la gente, y no entiendo por qué. No tengo ninguna queja”, asegura.

Benditos tambores

“Es muy fácil relacionarse con alguien con los tambores y disfrutar. Eso activa algo muy ancestral en las personas. Es una característica humana. No hay una cultura del mundo que no tenga un tambor. Es algo que nos une a todos, es un idioma universal”, explica Caio.

Desde principios de año, también forma parte de una scola do samba en Córdoba. "Con la scola empezamos en marzo de este año, ni siquiera fue una idea mía. Yo había pensado que estaría bueno", cuenta.

“Tengo varios amigos cordobeses que son percusionistas y les encanta la música brasilera, tocan muy, muy bien, e investigan mucho, así que dos amigos más, David Farías y Aaron Nacer, tuvieron la idea de hacerlo entre los tres. Y me pareció genial la idea”, subraya.

Empezaron tocando en una plaza, con unas ocho personas. Con los meses fueron creciendo; hoy ya son 30. Y van por más.

Carne con guarnición

“El plato acá incluye dos cosas; carne y algo más. En Brasil se comen varias cosas en el mismo plato, cuatro o cinco acompañamientos. Llegaba al restaurante y abría la carta y venía una guarnición. ¡Una guarnición! Pero todo bien, son diferencias, no problemas”.