El barrio en el que las veredas se confunden con las calles
En General Savio piden reemplazar baldosas por las que circulan autos y peatones. El municipio dice que son aceras y que la responsabilidad es de los frentistas.
Una particular situación se da en el singular barrio General Savio, en la zona norte de la ciudad de Córdoba, cuyo diseño urbano escapa a las normas convencionales. Sus veredas funcionan como semipeatonales, ya que además de circulación de personas tienen constante tránsito de vehículos. Esta situación generó una controversia. Los vecinos quieren que las baldosas sean reemplazadas por la Municipalidad porque se deterioraron con el tiempo y el paso de autos. Desde otra posición, el Ejecutivo entiende que son veredas y su arreglo debe estar a cargo de los frentistas.El barrio (de 450 viviendas) fue construido por el Sindicato de la Alimentación e inaugurado en 1978. En su mayoría residen adultos y adultos mayores. Las "calles-veredas" o "veredas-calles" tienen nombres de santos.A cada rato, los vecinos sacan los autos de sus garajes, los vuelven a ingresar, y transitan por las peatonales esquivando personas y ciclistas. Es costumbre la circulación de vehículos entre diminutos pasadizos. Las antiguas baldosas, de 38 años de uso, sufren el desgaste.El centro vecinal dice que estas veredas semipeatonales "ya cumplieron su vida útil", tanto por los años como por las roturas que provocan los vehículos.La polémica se da porque según las normas los vecinos son responsables de mantener veredas en condiciones. El centro vecinal plantea que son calles y veredas al mismo tiempo, y que el costo del reemplazo de las baldosas debe ser asumido por la Municipalidad. Consultas vanas El titular del centro vecinal, Carlos Ferrari, consultó a varios funcionarios municipales. "Les pedí que arreglaran las semipeatonales del barrio por donde transitan autos y vecinos, como se hace con la peatonal 9 de Julio; me respondieron que son veredas y le corresponden a los vecinos", criticó.Ferrari se pregunta quién tiene la responsabilidad de mantener espacios públicos y asegura que los funcionarios no le dan respuestas.Además de autos, es normal que circulen motos, que a veces ponen en riesgo a los peatones.Muchas losetas características de las semipeatonales están rotas. En peor estado aún se encuentran las baldosas que conforman ocho plazoletas o espacios verdes públicos que son continuación de las peatonales. Hay raíces de árboles que las destrozaron, por ejemplo en la esquina de calles San Guillermo y San Francisco.Según Ferrari, "no se puede exigir a los vecinos que arreglen también las plazoletas y no sabemos a quién corresponde repararlas". Más dificultades Otro problema de General Savio es el alumbrado público, vital en este barrio porque hay robos frecuentes. La zona aledaña es muy insegura, "roja" para la Policía.Ferrari aseguró que se presentaron "70 reclamos en dos años" en la Dirección de Alumbrado Público. De una veintena de postes metálicos que hay en el barrio, cuatro se cayeron en los últimos meses debido a su antigüedad.Cuando las actuales autoridades vecinales asumieron en 2014, apenas 30 por ciento del barrio estaba iluminado. Hoy, con mucho esfuerzo, se llegó al 80 por ciento."A veces vinieron cuadrillas de Alumbrado Público, pero se llevaron las 'jirafas' y no las repusieron", cuestionó Ferrari.Es tal la bronca y desilusión del centro vecinal que sus autoridades salieron a pedir a los vecinos que "por favor" no llamen más a los teléfonos de esa repartición para que los operarios no se sigan llevando las "jirafas".Insólitamente, el centro vecinal prefiere usar fondos propios para reparar por su cuenta las luces de los postes caídos, antes que esperar que vayan las cuadrillas municipales. Algunos vecinos también arreglan tapas faltantes de los postes."Ni la Provincia ni el municipio atienden las problemáticas de este barrio, donde viven vecinos comunes; para que nos cambien un foquito me tuve que arrodillar y humillar", criticó Ferrari.Vecinos como Marta Messa y Carlos Espinosa plantean que la existencia de lugares oscuros "invita" a los delincuentes. Bicipolicías Por el especial diseño del barrio, los móviles policiales no pueden entrar y, en su lugar, se asignaron bicipolicías que circulan por las semipeatonales.Según los vecinos, a diferencia de barrios próximos, pagan impuestos pero no tienen servicios indispensables. "Encima debimos poner plata de nuestros bolsillos para reparar bicicletas de la Policía que se habían roto", destacaron.El subsecretario de Participación Ciudadana municipal, Adrián Casati, dijo que el caso de General Savio "es muy particular". Confió luego: "Para el municipio, las veredas en este barrio son eso, veredas; pero el problema es que los vecinos las toman como calles". Casati anticipó que visitará el barrio con funcionarios del área Infraestructura y dialogará con las autoridades vecinales para interiorizarse de la situación y ver qué se puede hacer.También indagará por qué hubo tantos reclamos por el tema alumbrado irresueltos o no atendidos.

