Una experiencia que da resultados
Desde noviembre de 2005, la Escuela San Vicente de Paúl, en Alta Gracia aplica, con éxito, la jornada extendida.
Desde noviembre de 2005, la Escuela San Vicente de Paúl, en Alta Gracia aplica, con éxito, la jornada extendida. "¿Quién quiere tocar el bombo?", preguntó la profesora de Música, Noelia Castaño, a los chicos del 4º grado B de la Escuela San Vicente de Paúl de Alta Gracia. Tres o cuatro levantaron la mano, y señalaron a Lucio Aguiar, uno de los compañeros. "Toca muy bien", se entusiasmó una de las compañeritas. Luego, todos cantaron juntos y de esa manera, comenzó una de las clases de jornada extendida. "Estamos preparándonos para un encuentro de coros y, además, vamos a armar una murga para participar junto con otras escuelas católicas", explicó Castaño.A partir de 2005, aplican las jornadas extendidas desde primero a sexto grado, a la mañana y a la tarde. La directora Marcela Giordano recordó que realizaron reuniones con los padres para establecer horarios y modalidades. "La propuesta original era desde segundo grado hasta sexto, pero a pedido de los papás, se aplicó desde primer grado hasta sexto, ya que son familias muy numerosas, y algunos chiquitos quedaban afuera".Una de las primeras dificultades fue encontrar los espacios para dar más clases dentro del edificio. La directora destacó: "Teníamos que tener el doble de aulas. Al principio teníamos clases en la iglesia (al frente de la escuela), con una cortina tapábamos el sagrario y el altar, y después se armaba el lugar". En la actualidad, cuentan con otras salas, pero todavía comparten espacios como el comedor, que se divide en dos partes: una para almorzar y otra para dar clases. Con el tiempo pasaron de ser 12 profesores a 30. Los chicos tienen clases de literatura, inglés, teatro y música. "Si bien es una escuela privada, nuestros alumnos pertenecen a una clase económica de escasos recursos. Teníamos chicos con poca estimulación en el lenguaje, no decían más que el saludo, muy tímidos, muy retraídos, y después de esto los escuchás dando una lección en ciencia, hablando, leyendo en los actos". En otra sala, la profesora de Informática, Carla Brignoni, realiza las jornadas con tercero B. "Se dividen en dos grupos: una parte escribe la parte teórica en los cuadernitos, mientras la otra realiza la parte práctica. Y en la próxima clase al revés", detalló Brignoni. Los chicos, contentos. "A mí la clase que más me gusta es Literatura. Así escribo poesía y rimas", sonríe Tania Maldonado, una de las alumnas.

