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De tema tabú a la agenda pública

Con seguridad, el proyecto que hoy comienza a debatirse en la Comisión de Legislación Penal de Diputados no obtendrá media sanción este año. Laura Leonelli Morey.

30 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
De tema tabú a la agenda pública

Con seguridad, el proyecto que hoy comienza a debatirse en la Comisión de Legislación Penal de Diputados no obtendrá media sanción este año. Tal vez ni siquiera en 2011, que será un año demasiado electoral para temas sensibles. Y en el hipotético caso de que lo apruebe la Cámara Baja, es poco probable que el Senado –donde las provincias y las posiciones más conservadoras tienen mayor peso– le dé el visto bueno y se transforme en ley. Al menos, el resultado hoy es totalmente incierto. No hay dudas de que las prácticas abortivas son sumamente frecuentes: es una de las primeras causas de mortalidad materna y se practican, según cálculos del Ministerio de Salud de la Nación, más de 450 mil interrupciones por año.Pero, además de una cuestión de salud pública y de derechos, lo que se discute es la noción de qué es y cuándo comienza la vida humana. En este sentido, las posiciones de los que no acuerdan con la modificación de la legislación vigente son prácticamente inflexibles. Precisamente, a diferencia de otros temas, aquí se presenta un límite infranqueable, tanto en la conciencia de algunos individuos como en las orientaciones de algunas instituciones. Para colmo, en julio pasado se sancionó el matrimonio para personas del mismo sexo y, si bien en parte abrió un camino para que se discuta el aborto, por otro lado la Iglesia Católica pondrá todas sus fuerzas en no perder nuevamente poder en el orden de lo simbólico.Así, la importancia de la discusión que comienza hoy radica no tanto en la probabilidad de que a corto plazo se sancione la ley, sino en que los representantes del Congreso discutan públicamente la posibilidad de, al menos, flexibilizar los casos permitidos de interrupciones de embarazo.Pasó entonces de tema tabú a discusión circunscripta a grupos más pequeños –como el movimiento feminista– y, a partir de hoy, formará parte de la agenda pública mediática y legislativa. En este sentido, se corrió el límite. Y no es poca cosa.