De almacén de barrio a museo de la ciudad
El almacén de ramos generales bajó las persianas para siempre poco después del fallecimiento de su dueño, en 1929.
Aladino Tucci vendió la esquina. Gladys Puccini de Alazraki (bisnieta de don Pepe) fue la última moradora de la casa-barco. Vivió en ella casi seis décadas. En 1998, la propiedad –deteriorada por el paso del tiempo y la falta de cuidados–, estuvo al borde del remate. La Municipalidad de Córdoba intentó expropiarla, pero la anemia de fondos en las arcas públicas de la ciudad frustró la idea. Finalmente, en 2000, la Casa de Pepino se sumó al patrimonio arquitectónico de Córdoba.
Luego de un frustrado intento para convertirse en museo del fútbol de la Liga Cordobesa, en 2005, el edificio fue recuperado y puesto en valor. El 9 de diciembre de ese año, la Casa de Pepino reabrió sus puertas a los vecinos. Ya no como almacén, sino como Museo de la Memoria Colectiva de la Ciudad.

