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Cuando la pelota no podrá tapar la cara de la ciudad

Lo veo contento, Juan. Para un futbolero como usted, que Brasil y Argentina jueguen partidos de la Copa América en Córdoba debe ser como meter un pleno en el casino de Montecarlo. Germán Negro.

12 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Cuando la pelota no podrá tapar la cara de la ciudad

–Lo veo contento, Juan. Para un futbolero como usted, que Brasil y Argentina jueguen partidos de la Copa América en Córdoba debe ser como meter un pleno en el casino de Montecarlo. –Habían dicho que venía Uruguay. Pero, ¿vio como son esos manejos de los dirigentes? Cambiaron a última hora y se despacharon con una buena. Ya estoy encargando, vecino, un tele con pantalla de plasma para ver los partidos.–¿Cómo un plasma? ¿No piensa ir a la cancha, Juan? No se va a perder a Ronaldinho o a Messi jugando en Córdoba y por los porotos.–Humm... No creo que aguante mi bolsillo. Parece que no va a haber populares, así que se me va a poner medio complicado. Salvo que haga una buena cosecha llevando hinchas brasileños con el taxi.–¿Cómo que no va a haber populares, Juan?–Mire, vecino, anunciaron la construcción de una bandeja para la descubierta del Chateau y no está confirmado que acerquen las populares, como pidió la organización. Si no lo hacen, sólo habrá unos 35 mil asientos para ver los partidos y las cabeceras no se usarán.–Epa, qué feo sería, Juan. Espero que hagan el esfuerzo para construir esas tribunas. Imagine dos partidos de Brasil y uno de Argentina sin gente detrás de los arcos.–Lo que pasa, vecino, es que tienen que hacer varios esfuerzos y ello implica bastante dinero público.–¿Cómo varios esfuerzos, Juan? Arreglemos el Chateau y le damos para adelante.–No es tan así. Va a venir mucha gente del exterior, como pasó en el Mundial '78, y no podemos pasar papelones.–¿De qué papelones me habla, Juan?–Bueno, ¿le parece que los turistas pueden recorrer el centro histórico gambeteando baches en la peatonal o saltando charcos con líquido cloacal corriendo por las calles? Ni hablar si se cortan los semáforos, como el que no anda ahora en Circunvalación y Juan B. Justo, entre varios que están descompuestos o con amarillo intermitente.–Ah, entiendo por dónde va. La verdad, Juan, es que los cordobeses no estaríamos bien peinados para las fotos.–Si bien asoma como un compromiso general, creo, vecino, que asoma como urgente un plan para lavarle la cara a la ciudad antes de que empiecen los partidos.–¿Y tenemos tiempo, Juan?–Ése es el problema: quedan apenas seis meses y medio.