Critican las estadísticas porque no reflejan la realidad
“Para la estadística es lo mismo la causa Allende, la de ‘el Gallo’ Altamira, que la de un tipo que lo agarraron con un porro. Las primeras llevan más de un año de trabajo, la otra se resuelve en una semana” graficó el fiscal federal Gustavo Vidal Lascano.
"En cualquier orden de la vida, el que hace las estadísticas quiere mostrar lo que le interesa. Respecto a los números sobre el rendimiento de la actividad judicial, no reflejan la realidad porque da lo mismo un caso complejo o el de más sencilla resolución", sostiene Jaime Díaz Gavier, presidente del Tribunal Oral Federal N° 1.A la hora de hablar de las demoras, el magistrado apunta a la Cámara Federal de Apelaciones por su "morosidad y multicompetencia, que no es atribuible a sus integrantes sino al sistema". Díaz Gavier dijo que los abogados "prefieren que se les eleven las causas a juicio antes de apelar ante la Cámara y esperar un pronunciamiento que puede demorar quizá hasta un año". El juez también atribuye las demoras a las instrucciones y a las apelaciones, pero afirma que en su tribunal no existen atrasos. "Cuando llega una causa al tribunal, no tardamos más de tres o cuatro meses en resolverla", asegura.Para agilizar las causas, dice estar de acuerdo con los juicios abreviados porque se trata de un "procedimiento legítimo" pero aclaró que no se puede convertir "en un mecanismo de facilitación de la vagancia de los que no quieren trabajar. Es un método eficaz siempre y cuando se aplique con responsabilidad".A su vez, el fiscal federal Gustavo Vidal Lascano coincidió con el camarista Díaz Gavier al señalar que las estadísticas "no reflejan en lo más mínimo la realidad". "Para la estadística es lo mismo la causa Allende, la de 'el Gallo' Altamira, que la de un tipo que lo agarraron con un porro. Las primeras llevan más de un año de trabajo, la otra se resuelve en una semana", graficó.Vidal Lascano también aludió a la actividad de la Cámara Federal de Apelaciones. "Hay una problemática muy importante, en la Cámara se produce un cuello de botella. Se está demorando demasiado la situación procesal de personas que están privadas de su libertad y tienen que esperar cuatro, seis y hasta siete meses para que se resuelva una apelación, un procesamiento". Lo que sí hay que reconocer –dice– es que la Cámara tiene nuestros mismos padecimientos por la complejidad de las causas. No es lo mismo resolver la causa de las explosiones de la Fábrica Militar de Río Tercero que una falsificación de documento". "También sucede en los tribunales orales que están juzgando los casos de crímenes de lesa humanidad que demoran meses y no como otros juicios, que empiezan y terminan en un día", remarca.

