Crecer entre el dibujo y las obras
Originalmente, Valcárcel trabajaba en una gran desarrollista, hasta que finalmente se instaló por su cuenta, con hijos y un equipo dedicados a construir edificios y viviendas.
Los Valcárcel son toda una familia de arquitectos: el matrimonio y los dos hijos. “Es un gran orgullo, porque ha sido muy espontáneo”, dice Erick, el papá. Aunque admite que cuando eran chicos, los paseos consistían en ir primero a la obra y después, a pasear.
“Es real que han vivido conmigo una filosofía de trabajo basada en la arquitectura”, reconoce.
De eso se acuerda Pablo (34) el más grande de los hijos: “La verdad es que de chico lo fui mamando, teníamos facilidad para el diseño, para dibujar y estábamos todo el tiempo en las obras”.
Originalmente, Valcárcel trabajaba en una gran desarrollista, hasta que finalmente se instaló por su cuenta, con hijos y un equipo dedicados a construir edificios y viviendas.
“De la parte técnica no le discuto nada, jamás. Por la experiencia que tiene y por su liderazgo, en otras cuestiones sí tenemos más diferencias generacionales”, dice Pablo.
En el día a día, los chicos ya tienen más autonomía. “Participamos como socios, en algunos casos tienen una personalidad bastante fuerte y a veces imponen sus ideas sobre las mías. Y eso me da mucho gusto”, asegura Erick.

