Córdoba, la ciudad de la furia eterna
Desde el comienzo de esta semana , movilizarse por el centro de la ciudad de Córdoba, especialmente por la mañana, es una odisea.
Otro día imposible para el tránsito se vivió ayer en la zona céntrica de la ciudad de Córdoba. Hubo una movilización de taxistas que rechazan cualquier intento de unificación con remiseros, marchas de gremios estatales en repudio a la fallida suba de sueldos para funcionarios provinciales, protestas de ambientalistas que bregan por la sanción de la ley de bosques y calles trabadas a la circulación vehicular por diversas obras.
Igual que el lunes y el martes, se repitieron las demoras para transitar, los bocinazos, los insultos y las imprudencias de conductores impacientes.
Los taxistas manifestaron su descontento desde la Terminal de Ómnibus. A media mañana marcharon por bulevar Illia-San Juan y la Cañada hasta llegar al Palacio 6 de Julio, que fue "rodeado" por taxis virtualmente. Otros se agruparon en Colón y General Paz, avenidas que estuvieron cortadas.
En la sede municipal, los taxistas lanzaron bombas de estruendo que provocaron destrozos de vidrios en oficinas del cuarto, quinto y sexto piso, sin que se registraran heridos. La Policía demoró a 11 personas (luego liberadas) y secuestró bombas, gomeras, proyectiles, huevos y aerosoles.
Pese a que los inspectores de tránsito volvieron a controlar esquinas, se vieron desbordados. En Chacabuco al 100 (donde se hundió la calzada por la rotura de un conducto cloacal) y cuadras próximas persistieron los embotellamientos. Hasta la noche cuadrillas municipales continuaban arreglando el tramo afectado y construyendo nueva carpeta asfáltica. El director de Obras Viales, Hugo Durán, aseguró que hoy se podrá circular con normalidad por el bulevar.
Los trastornos también afectaron cuadras ubicadas entre Olmos y Humberto Primero, donde desde hace días se instalaron numerosos puestos de venta ambulante no autorizados aprovechando que no están cumpliendo sus funciones los inspectores de Control de la Vía Pública. "La zona está liberada por problemas operativos", admitió Víctor Romero. Los inspectores dejaron de trabajar por falta de acompañamiento policial. "Si no vamos con policías que nos protejan, nos matan a palos", se sinceró. Romero estimó que existen "800 vendedores ambulantes sin permiso" en ese sector.

