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Viviendas y escuelas nuevas, pero ineficientes

Los edificios que construye el Estado no tienen el nivel de aislamiento recomendado, según un estudio de la UNC. Necesitan más energía para climatizar.

06 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Viviendas y escuelas nuevas, pero ineficientes

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) detectó que las viviendas y escuelas construidas pro la Provincia en las últimas tres décadas no cumplen con las recomendaciones de aislamiento térmico fijadas por las normas Iram.

Cabe recordar que se consume más en climatizar los ambientes que en iluminarlos. Los picos de consumo ocurren cuando la gente regresa a casa y quiere calentar o enfriar su casa. Durante estos picos las empresas eléctricas ponen en funcionamiento generadores menos eficientes en el consumo de combustibles fósiles.

Los investigadores calcularon el aislamiento de las paredes y determinaron el factor K o transmitancia térmica. Luego compararon esos datos con el K que recomienda la norma Iram 11.603 para construcciones en Córdoba (1,25 en verano y 1 en invierno).

Todas las escuelas construidas en las décadas de 1980, 1990 y 2000 (en los gobiernos de Angeloz, Mestre y De la Sota) estaban por arriba del K recomendado. Los valores estuvieron entre 1,06 y 4,1.

Lo mismo ocurrió con las viviendas de los planes sociales que obtuvieron un K entre 1,36 y 2,12. Se trata de las casas de los plan Fonavi (1980 y 1990) y del barrio Ciudad Evita (2004).

Viviana Riondet, arquitecta responsable del trabajo, indicó que, curiosamente, las escuelas más eficientes son las más viejas, construidas por el gobernador Amadeo Sabattini.

"Pero ahora no se puede usar ladrillo para hacer paredes gruesas. Es una tecnología contaminante. La forma más sencilla de aislar es hacer paredes sandwich con un aislante como telgopor o lana de vidrio en el medio", explicó.

Riondet estimó que un buen aislamiento ahorra un 30 por ciento de energía. En tanto, un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) calculó que se logra un ahorro energético de entre el 77 y 86 por ciento si techos y paredes están bien aislados.

"En el caso de la erradicación de asentamientos informales, es notoria la irresponsabilidad del Estado de otorgar una vivienda totalmente ineficiente a un sector de la población que no tiene recursos para lograr el confort por otros medios", concluye el estudio.

La arquitecta aseguró que es un problema de la mayoría de los edificios públicos, pero que es un error que también se ve en construcciones privadas más caras. "A la hora de construir un edificio sólo se contabilizan los gastos de su construcción inicial y no los gastos de mantenimiento y de energía a lo largo de los años. Gastando un poco más al principio, luego se amortiza con los años", asegura.