Temas del día:

La fiesta de San Juan tuvo su celebración cordobesa

Se encendieron siete fogatas en el Pasaje Escuti. El espectáculo fue acompañado por numeroso público, al son de tambores y murgueros que bailaban en torno del fuego.

25 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
La fiesta de San Juan tuvo su celebración cordobesa

En la esquina de Apross con el Pasaje Escuti, en el corazón de barrio Güemes, anoche hubo una fiesta. Después de varios años, el barrio volvió a vivir la Fiesta de San Juan, con presencia y asistencia comunitarias.

La escultura de Sara Galiasso dio forma y sentido a la primera fogata, la mayor de las siete que se fueron encendiendo a lo largo del pasaje. Los vecinos alimentaron las llamas, acompañando a los tambores y murgueros que danzaban alrededor del fuego. Como si el tiempo se hubiera detenido.

Una luna brillante en el cielo limpio saludó desde arriba el emprendimiento de la otra, La Luna del teatro, el centro cultural que animan desde hace más de 20 años Mónica Carbone y Graciela Albarenque en Pasaje Escuti y Fructuoso Rivera. Desde la tarde los vecinos se acercaron a colgar en la estructura muñecos y siluetas de edificios, una réplica artística del barrio que ardería por la noche.

"Algunos vecinos pusieron cajitas con recuerdos, para quemar esta noche el pasado. Un hombre que quiso olvidar un trabajo horrible, vistió al muñeco con la ropa que usó para hacerlo", dice Galiasso, que vive a 100 metros de la primera fogata. En esa estructura plasmó la idea de identidad del barrio. "Los chicos le pintaron los grafittis (el gato que sonríe, el toro a pintitas, la chica en bici) y los motivos que se ven en las paredes del barrio. Los papelitos le dieron sentido a la escultura y después, el fuego lo completó. Por eso la felicidad. Y además, la fecha andina (Inti Raymi, Fiesta del Sol)", explica.

En la esquina de enfrente, hay otro fuego, menor. Sobre la tapia han dispuesto un teatro de sombras. En tanto, las susurradoras ofrecen poemas al oído. "Quiero llorar porque me da la gana", dice Leila los versos de Federico García Lorca. Más allá, otra fogata llama a los participantes. A su alrededor canta un coro. La gente se entusiasma. "Canten otra que me acomodé", dice un muchacho que hace equilibrio sobre una reja. Las fachadas tan distintas entre sí se iluminan. Hay vecinas que se apoyan en su puerta y participan mirando. "Qué alta que está la luna", dice la estrofa de la canción. Enseguida se acerca la bagualera. Al avanzar por el Pasaje Escuti, se encuentra otra fogata y llegan los repartidores de abrazos. El aire huele a eucalipto. La gente se abraza porque sí. En las pancartas han escrito: "Quiero un abrazo grande". La Fiesta de San Juan es la consumación del trabajo comunitario que realizó el Teatro La Luna.