La Córdoba agradable que recorre Giacomino
Excepto el tránsito, casi todo está en orden en el camino entre la casa del intendente y el municipio. Hay obras, no se ven baches y todo está limpio. Faltan luces.
La ciudad de Córdoba hace mucho que se volvió inabarcable y tal vez cada uno de sus habitantes la juzgue sólo por lo que le toca ver de ella cada día. En los probables recorridos del intendente Daniel Giacomino desde su casa hasta el Palacio 6 de Julio, los resultados son más que aceptables.
Si se considera que el actual secretario de Gobierno, Walter Arriola, vive en un country de la zona sur muy cercano al barrio del intendente y hace el mismo recorrido para llegar al municipio, hasta se podría compartir su sorprendente criterio de que Córdoba está más linda ahora que hace una década.
El barrio Tejas del Sur, donde vive el intendente, parece una postal. Alumbrado a pleno de noche; orden y belleza de día y seguridad las 24 horas. El logro depende casi exclusivamente del aporte de los vecinos, pero la Municipalidad de Córdoba hizo mucho por la accesibilidad: la avenida Valparaíso tuvo varias mejoras en los últimos dos años.
Una gran rotonda iluminada a pleno y cuidadosamente forestada ordenó lo que antes fuera el peligroso giro hacia Celso Barrios –que permite el acceso al country del Jockey y a Jardines del Jockey– y el pavimento no exhibe un solo bache. Es más, en la actualidad se están reemplazado varios paños de hormigón desde Abel Chaneton hacia José Javier Díaz, y llegando a las vías también se observa una obra reciente en hormigón de grandes dimensiones. Si no fuera porque con cada lluvia se vuelve un río, la Valparaíso sería ejemplo de cómo puede revertirse el pésimo estado de una arteria.
En el tramo hasta plaza España sólo faltan algunos focos del alumbrado para llegar a lo óptimo en materia de prestaciones municipales. Lo más molesto del recorrido es sin dudas el tránsito, que es violento y caótico en muchas partes del trayecto. La situación de la avenida Pueyrredón no es mala. No hay baches y la desordenada vitalidad de la zona sólo se padece, otra vez, por el tránsito.
El transcurrir por Cañada hasta el municipio es más apacible, aunque de noche es más oscuro por las muchas luminarias apagadas. Lo más desagradable de ese tramo es el pésimo estado de mantenimiento del Paseo de las Artes y la mugre que cubre casi por completo el rosado de sus muros. En muy poco tiempo se llega a la cochera del Palacio 6 de Julio.
Regreso. Si al final de la jornada el intendente regresa por Cañada y San Juan, puede observar bares llenos y mucha gente distendida. El tránsito nuevamente será caótico, pero bastará con llegar a Hipólito Yrigoyen para ingresar al trayecto más agradable que Córdoba puede mostrar en la actualidad: el pavimento permitiría jugar al billar y la señalización es tan correcta que sorprende. La iluminación es óptima, la reluciente y ancha vereda de la izquierda invita a caminar, el Paseo del Buen Pastor sigue cuidadísimo y sus aguas continúan danzando. El tramo culmina a toda orquesta en el Palacio Ferreyra.
En la plaza España lo único malo es, nuevamente, el tránsito. Dado que el intendente no tiene necesidad de ingresar al Parque Sarmiento –que está venido abajo, con las obras de saneamiento del lago demoradas y un descuido bastante notorio– el trayecto que sigue es el cruce de la Ciudad Universitaria, que por Valparaíso está bien iluminado y cuyos baches fueron prolijamente tapados luego de que un motociclista padeciera un gravísimo accidente a causa de uno de esos pozos. Atravesada la rotonda de avenida Cruz Roja –que es muy peligrosa y encima tiene poca luz– sólo quedan unas cuantas cuadras más por Valparaíso para arribar a Tejas del Sur.
A media luz. Si el intendente opta por el recorrido más fluido de Cañada, Pueyrredón, Vélez Sársfield y Cruz Roja hasta Valparaíso, ganará bastante tiempo y tampoco sufrirá la existencia de baches.
Sin embargo, debería llamar muchas veces por teléfono al director de Alumbrado Público, porque la situación de oscuridad es dominante en muchas cuadras y se agrava en la zona de Plaza de las Américas y en amplios sectores de la avenida Cruz Roja.
La higiene tal vez sea el aspecto que más se destaca en todos los tramos mencionados. Entre el jueves y el viernes pasados todos los cestos existentes en esos sectores contaban con la bolsa correspondiente y estaban casi vacíos. Ningún contenedor desbordaba y no había bolsas de residuos tiradas ni basura dispersa.
De los infinitos recorridos posibles por Córdoba, el de Giacomino no está nada mal. Tal vez no suponga privilegios adrede, pero en comparación con el resto resulta privilegiado.
Luces El lado oscuro Desde el municipio hacia el sur, la Cañada tiene muchas falencias de iluminación, después la avenida Vélez Sársfield está a oscuras en amplios tramos y hasta la Cruz Roja –una obra que tiene tres años– registra un alto nivel de apagado.

