Defienden la altura de las torres de departamentos
Los grupos que tienen a su cargo la Manzana del Bicentenario, Miterra y Edisur, defendieron las torres de 28 y 35 pisos.
Los grupos que tienen a su cargo la Manzana del Bicentenario, Miterra y Edisur, defendieron las torres de 28 y 35 pisos. La altura de los edificios es otro de los puntos sobre el cual los concejales ponen reparos. Algunos ediles sostienen que el tamaño de las estructuras impactará sobre el patrimonio histórico que se encuentra en la zona, como la Manzana Jesuítica y la Catedral.Las firmas desarrollistas sostienen que las torres no tendrán impacto negativo, sino que permitirán revitalizar el sector al dotar de viviendas al Centro que, de noche, se convierte en una zona casi fantasma. Alfredo Tapia, uno de los arquitectos del estudio AFT que diseñó la Manzana, explicó el por qué de la construcción: "Todos los edificios patrimoniales se mejoran y mantienen, y se abren al público. El edificio del Banco de Córdoba, que es uno de los más bellos de Córdoba, es visitado por muy pocas personas. Hay que cumplir una necesidad del banco, y se resuelve con el edificio corporativo. Y surge una oportunidad con la tierra que queda libre ubicada en el corazón del casco céntrico".El arquitecto subrayó que se trata de un cambio de paradigma, ya que por décadas se apostó a la expansión de la ciudad confiando en que la tecnología fuera resolviendo los medios de transporte, pero ahora se busca densificar para minimizar la movilidad de las personas. Tapia señaló que el Centro es zona con edificios con valor turístico, cultural, administrativo y comercial, que mantienen lo activo. "Pero fuera del horario comercial, desaparecen casi todas estas actividades. Lo que proponemos es traer estas actividades, ver qué es lo que falta en el Centro y completar la matriz. Esta manzana puede tener una influencia estratégica", justificó.Sobre las críticas por la altura de las torres, Tapia indicó que Córdoba no es una ciudad con altura homogénea. Y destacó que en la zona ya hay edificios de gran altura, como el Saint Michel (ubicado en calle San Jerónimo) y el Garden, sobre calle Ituzaingó. "En nuestro contexto, plantear que este edificio viene a romper un supuesto orden inexistente, pasa por una cuestión subjetiva. Son torres bien diseñadas y pueden ser una referencia positiva", concluyó.

