Con las luces prendidas a toda hora
La Legislatura tiene encendidas lámparas innecesarias durante el día y el Palacio 6 de Julio sigue iluminado durante la noche.
Luces encendidas a toda hora, calefactores al máximo con ventanas abiertas, alumbrado público obsoleto y construcciones de mala calidad son algunas de las formas de derrochar energía que tiene el sector público.
A pesar de que los grandes consumidores son los sectores residencial, industrial y comercial, la administración pública malgasta mucha electricidad porque es en donde abunda más la falta de conciencia.
Claro: en hogares y empresas ahorrar energía también es ahorrar dinero, pero en los inmuebles públicos, funcionarios y empleados no sienten la presión del bolsillo.
Con cada kilovatio hora que se consume, se emite 0,5 kilogramos de dióxido de carbono a la atmósfera, el principal gas responsable de calentamiento global.
Una conducta muy fácil de eliminar y que ahorraría varios kilovatios es aprovechar la luz natural durante el día y apagar las lámparas en la noche.
"A las 19.30 se apagan las luces de todo el edificio", aseguró el jueves Matías Iriondo, subdirector de Logística y encargado del Palacio 6 de Julio. Ese mismo día, a las 21 y a las 22, más de la mitad de las luces estaban encendidas.
Iriondo también aseguró que en el día se realizan rondas para apagar luces innecesarias y que los empleados tienen la orden de desconectar todo cuando se retiran. Sin embargo, cualquier persona puede recorrer el edificio a la siesta y verificar que muchas luces están encendidas en oficinas vacías.
En la Legislatura, su intendente, Gustavo Manzur, asegura que esto no sucede en la sede del Poder Legislativo porque tienen instalados temporizadores que automáticamente apagan la luz a la noche. "Estamos instalando los timer porque antes estaban prendidas toda la noche", dice.
No obstante, en un recorrido realizado por la siesta, cuando la actividad es muy poca y hay buena luz solar, muchas lámparas continuaban prendidas en sectores innecesarios como pasillos o en la sala protocolar donde no había gente.
El dato a favor es que todo el Palacio y el 80 por ciento de la Legislatura están iluminados con tubos fluorescentes o lámparas de bajo consumo, los cuales consumen menos que las incandescentes.
Otra forma de ahorro es evitar el uso excesivo de los sistemas de climatización. Manzur reconoce que la calefacción y refrigeración de la Legislatura son viejos y consumen mucho, pero explica que, por ser un edificio histórico, para realizar modificaciones deben iniciar un largo expediente.
"De a poco estamos anulando bocas de aire acondicionado y colocando equipos más modernos y eficientes", explica.
En tanto, Iriondo comenta que en el edificio municipal está prohibido colocar equipos eléctricos porque el sistema está saturado. Pero varios empleados confesaron que en invierno se traen su calefactor eléctrico de casa.

