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Una línea de fortines

Quienes viven en el Gran Córdoba están, en realidad, detrás de una moderna línea de fortines que, como aquellos de Alsina en la Campaña al Desierto, tienen sus puntos de acceso y egreso bien determinados.

07 de julio de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Una línea de fortines

La búsqueda de la seguridad perdida en la gran urbe, el espacio vital para que los niños descarguen su energía o los aromas a “yuyos” de las sierras fueron seduciendo para que muchos elijan cobijarse en el anillo que se conoce como Gran Córdoba.

Podríamos ubicar las referencias en ciudades como Alta Gracia, Villa Carlos Paz, Río Segundo, Jesús María y el corredor noroeste: Río Ceballos, Unquillo, Mendiolaza y Villa Allende. El éxodo que comenzó, lentamente, a fines de los años 90 se aceleró en los últimos años y provocó fenómenos como los de Mendiolaza, que de algo más de dos mil habitantes pasó a casi 10 mil. Claro que la tranquilidad buscada tiene como contra dos puntos centrales, si la actividad permanece en Córdoba: el tiempo y los costos.Para quienes viajan en vehículo, estos no sólo reciben la influencia del valor del combustible, que cada vez se importa más por obra y gracia del ministro Julio de Vido. Quienes viven en el Gran Córdoba están, en realidad, detrás de una moderna línea de fortines que, como aquellos de Alsina en la Campaña al Desierto, tienen sus puntos de acceso y egreso bien determinados. Y esa línea de fortines son nada menos que las casillas de peaje, donde cada habitante del Gran Córdoba deja, como mínimo, unos 400 pesos mensuales para utilizar rutas que son públicas.Cuando se diseñó la Red de Accesos, en lagobernación de Ramón Bautista Mestre, se canalizó a modo de embudo para que nadie que circule en un vehículo lo pueda hacer sin dejar su diezmo. Y ello comprende, además, alternativas en muchos casos inexistentes o intransitables por el estado de las calles o por la cantidad.Muchos años después, sería José Manuel de la Sota quien se encargaría de aumentar los costos de los viajes de todos los cordobeses, por obra y gracia de la tasa vial.