Reunión de amigos, mate y venta de ropa en la casa
Cada vezs on más las personas que viajan y traen ropa de Buenos Aires para vender en ferias y casas de conocidos. Hay alta rentabilidad, aunque pocos viven de eso.
Viajar, comprar, traer, vender. En cuatro pasos, muchas personas –sobre todo mujeres jóvenes– tienen casi un negocio armado. Las amigas y las amigas de las amigas son las principales clientas, y aunque no se puede decir que viven completamente de los ingresos que eso deja, al menos juntan unos buenos pesos para complementar un salario fijo. Vender ropa de manera particular se está convirtiendo en una modalidad muy extendida, aunque es algo que se realiza desde hace muchos años. La idea es hacer algo más personalizado: "Nos juntamos en casas, tomamos mate con las amigas, la que quiere tiene el baño o dormitorio para probarse la ropa que le gusta, le decimos si le queda y la asesoramos sobre cómo usarla, nadie presiona a nadie. La que quiere compra y la que no, no", explica Josefina que junto con Verónica vende ropa bajo el nombre Genoveva.La mayoría de las personas que dedica parte o todo su tiempo a esto viaja a Buenos Aires para conseguir productos a buen precio y, si es posible, que no se encuentren con facilidad en cualquier negocio cordobés. Esa es la clave para vender mejor: tener prendas originales y con ellas aprovechar para la venta de básicas –a las que se les saca más plata– y de accesorios. La rentabilidad dependerá del tipo de ropa, de la marca, de la modalidad de compra y de los clientes. En Córdoba se consigue ropa al por mayor y también en los outlets , pero en Buenos Aires hay más variedad y es mucho más barato, tanto que hasta conviene pagar pasajes para hacerse de mercadería de vez en cuando allá. Los proveedores. Son fábricas y mayoristas, en Flores y Once. Outlets , en la avenida Córdoba. Ropa económica –incluso copias de marcas reconocidas internacionalmente–, en La Salada. Prendas originales, en los puestos de Palermo Soho. Claro que están aquellas personas que aprovechan viajes más largos, al exterior, para traer ropa de marca de outlets , o de temporadas anteriores, con precios muy rebajados. Los sábados y domingos, casas y departamentos se convierten en algo más que negocios de ropa. "El trato es muy personalizado, algo que les gusta a las mujeres", cuentan las chicas de Genoveva. "Y lo mejor es que lo hacen durante las horas que quieran, no como en un local común en donde no podés estar probándote cosas toda una tarde", agregan.Vanina, Verónica y Melisa, que juntas crearon Harapo's Indumentaria, coinciden: "Nosotras la mayoría de las veces hacemos las reuniones en casa en Nueva Córdoba, los fines de semana. Tenemos percheros en donde ubicamos las prendas; invitamos a amigas y chicas conocidas que traen a sus amigas; preparamos algo para compartir y así trabajamos. Lo hacemos por gusto, no para vivir de esto", aseguran.Victoria es otra joven cordobesa que comparte las horas de su trabajo fijo con esta actividad. "Mi mamá ya lo hacíamos mucho tiempo atrás. Luego comenzó mi hermana, a quien yo le ayudaba, y ahora lo hago sola", cuenta. Ella viaja una vez cada mes y medio a Buenos Aires, en donde recorre los distintos puestos en Palermo Soho para comprar mercadería de diseño independiente. "Trato de traer cosas que acá no se ven, con algún valor agregado", dice. Anexa prendas confeccionadas por ella misma con telas compradas en Once. Buen margen de ganancia. Si no se le dedica tiempo completo, vender ropa en casas de particulares no deja mucho dinero, aunque no por eso hay que desestimar la rentabilidad. De hecho, a algunas prendas se les gana hasta el ciento por ciento de su costo. En cada viaje, cada uno de estos emprendimientos se hace de por lo menos 50 a 200 unidades. Vanina indica que "al por mayor la ropa es barata; se consiguen remeras muy lindas por 40 pesos y que acá no cuestan menos de 80". Sin embargo, las chicas tienen algo en claro y es que lo que venden no puede superar en precio a prendas similares en cualquier comercio del centro o de un shopping . "Con un local hay que pagar un alquiler, servicios, empleados y eso encarece los productos", afirma.Verónica y Josefina, dicen, en tanto, que el margen de ganancia va del 30 al 50 por ciento dependiendo de las prendas, pero "los precios finales siempre quedan por debajo de los de cualquier comercio de Córdoba". "Las mujeres compran de esta forma porque además de ser más económico, es cómodo", explican.Las redes sociales, en especial Facebook, son la vidriera para muchos de esos emprendimientos que logran allí cientos de contactos. Verónica resume: "En Facebook tenemos fotos de las prendas publicadas, y ahí nos consultan precios, nos llaman y vamos".

