Los $ 1.500 en Ganancias que paga Marcelo
El salario real cae por el ajuste insuficiente de mínimos y deducciones y por el congelamiento de las escalas. Laura González.
Marcelo vive en Río Ceballos y de lunes a viernes viaja a trabajar a la Capital provincial. Es operario en una de las industrias más grandes que tiene Córdoba, desde hace casi tres años.
“Pese a que nos dieron un aumento del 16 por ciento en marzo, cobro cada vez menos, porque el Impuesto a las Ganancias es mayor del que tenía antes”, dice.
Marcelo cobra, en dos veces, alrededor de ocho mil pesos mensuales de bolsillo. La cifra incluye 40 horas extra, a razón de dos por día. Ganancias en abril le llevó $ 1.500. “Me come todo el pago de las horas extras”, dice. Su enojo se agrava porque no puede negarse a trabajar ese tiempo extra. “Cuando hay producción hay que hacerlas”, explica.
La presidenta Cristina Fernández anunció para este año un ajuste del 20 por ciento del mínimo no imponible a partir de marzo.
La no devolución de lo descontado en enero y febrero, como otros años se ha hecho, ya que se trata de un impuesto anual, hizo que, en definitiva, la actualización del mínimo sea del 16,7 por ciento: lo mismo que le dieron de aumento a Marcelo.
Es probable que en 2013 se repita lo que sucedió otros años. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en 2012, entre el 10 y el 17 por ciento del aumento negociado en 2012 se lo llevó el Impuesto a las Ganancias.
Entonces, el aumento promedio del 25 por ciento, en realidad, fue del 21 por ciento y ese es otro dato que se cuela en las paritarias.
Pero además, hace 12 años que el Ejecutivo no actualiza las escalas salariales.
Ganancias es un impuesto progresivo: a más dinero ganado, hechas las deducciones permitidas, mayor será el impuesto. Como los tramos de ingresos sobre los cuales se aplican las alícuotas no se mueven desde los tiempos de José Luis Machinea, los aumentos salariales empujan para que el trabajador suba de escala.
Entre los años 2001 y 2013 (proyectando un 25 por ciento este año), el incremento nominal de los salarios fue del 941 por ciento.
En el mismo período, el ajuste del Impuesto a las Ganancias (que no se aplicó en 2002, 2004, 2005, 2009 y 2012) fue del 478 por ciento. Pero las escalas se movieron cero, lo que lleva, según Iaraf, a que el trabajador alcanzado esté pagando entre 60 y ciento por ciento más de impuesto.
En definitiva, el salario real de trabajadores como Marcelo viene cayendo por el ajuste insuficiente de mínimos y deducciones frente al aumento del salario nominal y, en especial, por el congelamiento de las escalas.

