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La corta alegría de José Luis y Elena

La asignación universal por hijo perdió en cuatro meses el 16 por ciento de su capacidad de compra de alimentos básicos. Laura González.

04 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
La corta  alegría de José Luis y Elena

José Luis y Elena sintieron un respiro en diciembre. Lograron cobrar de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) 144 pesos por cada uno de sus cuatro hijos. Fue la primera vez que en ese hogar ingresó una ayuda social formal del Estado.

“Alguna vez tuvimos bolsones, pero ahora no: somos gente de trabajo, claro que en negro”, dice él. Trabaja en un taller mecánico de 8 a 18, de lunes a sábado. Su esposa hace trabajos de costura en el barrio. No saben si juntan cada vez menos plata o les alcanza para menos. O las dos cosas. “Cuando cobré la asignación por hijo, pude cocinar para todos muy bien por tres semanas, compraba carne y pollo cada vez que iba al mercado”, dice Elena. Pero se lamenta porque ahora, con 50 pesos, se trae apenas para cocinar tres veces, a lo sumo cuatro.

Se entusiasmaron porque escucharon que la ayuda social subiría a 300 pesos.

Hay un dato confirmado: la asignación universal por hijo, que el Gobierno paga desde diciembre a 3,5 millones de personas menores de 18 años, perdió en sólo cuatro meses el 16 por ciento de su capacidad de compra de alimentos básicos, siguiendo los datos de inflación que releva la consultora Buenos Aires City (BAC), comandada por la desplazada directora del IPC, Graciela Bevacqua.

La suba a 300 pesos por ahora está en el terreno de las versiones. Pagarla como está representan para la Anses 10 mil millones de pesos, sobre un presupuesto total de 120 mil millones.

En 2009 cerró con superávit pese a que sus gastos (con la ayuda incluida) subieron 31 por ciento.

En 2010 seguiría teniendo resto, sobre todo por el rendimiento que le deja el Fondo de Garantía, adonde fueron a parar los ahorros previsionales de los trabajadores que estaban en las AFJP.

Es decir: hay fondos para mejorar el subsidio. Pero sucede que el propio Gobierno cuenta con que la Anses le preste esa plata para cubrir sus propios vencimientos.

De todos modos, el plan ha reportado efectos políticos tan positivos que no se descarta que, en tiempos más cercanos a las elecciones presidenciales, se anuncie una suba de la prestación; la extensión a monotributistas, los únicos que hasta ahora no la cobran o la suba del tope de 1.500 pesos, máximo de ingresos permitido para poder cobrarla.