Temas del día:

Cómo serán las familias y los hogares de 2030

Tendrán cada vez menos integrantes. Cae la familia tipo y crecen las unipersonales, las de parejas sin hijos y las ensambladas. Esto ya está pasando, pero se consolidará con fuerza en la próxima década. La fecundación podría descender por debajo de la tasa de reemplazo.

31 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Cómo serán las familias y los hogares de 2030
Rareza. Ramón y Andrea tienen seis hijos: Agustín, de 15; Juan Pablo, de 11; los mellizos Mateo y Lucas, de 8; Pilar, de 6, y Guadalupe, de 2. (La Voz)
  • El tamaño medio de las familias se irá achicando.
  • 3,5 personas tendrá para 2025 el tamaño medio del hogar (definido por quien comparte vivienda y consumos).
  • La fecundación podría descender por debajo de la tasa de reemplazo.

Quizá pocos cambios hayan sido tan revolucionarios como el que atraviesa la organización familiar en Argentina en los últimos 30 años, cada vez más acelerados. ¿Cómo será en 2030? ¿Qué tipos de familias serán las predominantes?

FAMILIAS NUMEROSAS. Toda una rareza. Hay consenso entre los especialistas acerca del formato que tendrá en 15 años. Lo primero es que no hay un modelo único: habrá menos hogares tipo mamá-papá-hijos; las familias serán cada vez menos numerosas; crecerán los hogares formados por una sola persona; aumentará la cantidad de hogares que viven con amigos o con parientes lejanos; habrá más parejas sin hijos; se multiplicarán los hogares con uno o más hijos, pero con la mujer como cabeza de familia, sin cónyuge; serán cada vez más significativas las familias ensambladas y crecerán notablemente los hogares en unión consensual, sin papeles.Lo curioso es que todo eso ya está pasando. En 1991, el 82 por ciento de las parejas en Argentina estaban unidas en matrimonio; en 2011 bajan al 73 por ciento y en 2010, al 61,2 por ciento según los Censos Nacionales de esos años.En apenas 20 años, los matrimonios se reducen 25 por ciento en pos de uniones convivenciales que empiezan "de prueba" y que luego quedan de manera permanente. "La familia nuclear, de marido, mujer e hijos –primero muchos y después, con la transición demográfica, una reducción notable en las clases medias de los hijos– es una utopía burguesa. Hoy es una diáspora completa ese modelo", dice Dora Barrancos, socióloga y doctora en Historia."La gente se compromete menos", resume Enrique Peláez, investigador en demografía del Conicet. "Aumentan los hogares unipersonales, de gente que vive sola, y el fenómeno de mayor inestabilidad en las uniones, que hace que aumenten los hogares monoparentales", completa. Entre quienes viven solos, predominan las mujeres, pero también se suman cada vez más los hombres. En Argentina, los mayores de 65 –sobrevivientes de un Estado de bienestar– cuentan con una pensión y en muchos casos son dueños de la vivienda, lo que hace que, si la salud lo permite, prefieran vivir solos o con sus parejas, algo que no ocurre en otros países, donde sí o sí tienen que convivir con sus hijos."Argentina ha sufrido cambios insospechados, semejantes a los acontecidos en Europa Occidental desde la década de 1960", sostiene la socióloga Susana Torrado, en referencia al fenómeno metaforizado como "desacralización del matrimonio y de la procreación".El tamaño medio de las familias se achica por varios factores: son cada vez menos los nacimientos no deseados; crecen las parejas que no desean tener hijos; las que sí quieren tenerlos tienen menos y, en general, los tienen después de la realización personal de los cónyuges. Para 2025, el tamaño medio del hogar (definido por quien comparte vivienda y consumos) será de 3,5 personas."A la gente le gusta vivir con menos gente, hay un fenómeno que es la segunda transición demográfica, con mayor inestabilidad de las uniones, la tendencia de tener menos hijos y la decisión de postergar la tenencia de hijos más allá de los 30", describe Peláez.Con la industrialización y los procesos de urbanización, Argentina necesitó mayores niveles de educación e inserción laboral. "Las mujeres comenzaron a participar masivamente del mercado laboral y a acceder a la educación superior. Así, la edad del primer matrimonio comenzó a ser más tardía, se masificaron las convivencias de hecho y las irrupciones, impactando en la cantidad de hijos y en el estereotipo de la familia", aporta Matías Belliard, demógrafo y director del Instituto de Estadísticas de la Provincia de Buenos Aires.

Consecuencias

Los cambios en las configuraciones de los hogares tienen múltiples consecuencias. A nivel demográfico, Argentina está cerca de no asegurar la tasa de reemplazo, que requiere de dos hijos por mujer. Desde 2015, la tasa de fecundidad es de 2,1 hijos por mujer. “Pero eso podría ser demasiado optimista y no sería aventurado prever que, antes de 2025, la fecundidad argentina descienda por debajo del nivel de reemplazo. Si ello es así, la natalidad y el crecimiento vegetativo serían aún más exiguos y se agudizaría el proceso de envejecimiento demográfico”, dice Torrado en su trabajo sobre los escenarios demográficos hacia 2025.

Pero también hay consecuencias sociales y educativas profundas. Primero, es posible que las personas vivan largos tiempos con parejas diferentes y que a su vez, en sus vidas, pertenezcan en forma simultánea o sucesiva a varias familias. Eso supone cambios radicales en los procesos de crianza y socialización de los niños y los jóvenes, porque tendrán una “biografía” radicalmente diferente a la que predominó hasta hace unas décadas, cuando los individuos pasaban de la familia de origen a la propia, donde tendrían sus hijos.

Caída

Demografía. El tamaño medio de las familias se irá achicando.

3,5 personas tendrá para 2025 el tamaño medio del hogar (definido por quien comparte vivienda y consumos).