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Colas para todos

Cuidado, si se queja de una larga espera en una cola, le pueden diagnosticar “alta tasa de ansiedad”. Juan Carlos Carranza.

17 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Colas para todos

En este punto del globo, para todo hay que hacer eternas colas. No hay modo de salvarse de una fila, ni siquiera en aquellos lugares que se crearon precisamente para facilitar el pago de impuestos o servicios, por ejemplo. La percepción del tiempo, incluso, es distinta mientras intentamos obtener el nuevo DNI o realizar algún trámite en una dependencia pública. Cuatro o cinco horas de espera, además de ser mucho tiempo, pueden parecer años luz.El martes pasado, los vecinos de la ciudad de Córdoba padecieron para obtener la tarjeta para usar el transporte urbano. Ese mismo día, en el Patio Olmos, los simpatizantes de fútbol soportaron seis horas de espera por una entrada para ver Instituto-River.Claro que siempre que se forman largas filas aparecen los efectos no deseados: los que se cuelan. O los que utilizan "atajos" para agilizar el trámite (es decir, los que se regodean por usufructuar su tráfico de influencias).Cacho Yerom, asesor de esta columna y confeso hincha del deporte, en general, pasó seis horas tratando de conseguir una entrada para Instituto-River. Así lo vivió: "A las 8.22 empecé a hacer cola por calle Vélez Sársfield, a la altura del Teatro San Martín. Por suerte, nadie me reconoció, de modo que no tuve que firmar autógrafos. Al mediodía llegué a la puerta del Patio Olmos y me mandaron al último subsuelo del estacionamiento. Allí, en las escaleras, parecíamos los mineros chilenos esperando el rescate. Pasaron otras dos horas hasta que subimos al tercer nivel del shopping . A las 14.30 salí con mis dos plateas descubiertas".La variante de Internet sería la solución, salvo que cuando hay que retirar los boletos (como pasó en la Copa América) también hay que hacer filas. Para entrar y salir. Largas colas hay que hacer para entrar y para salir de una cancha de fútbol o de un recital multitudinario. Ni hablar de los embotellamientos de tránsito. Ésa es nuestra realidad y está incorporada de tal manera, que en la mayoría de los casos asumimos con resignación ese destino. Salvo en los peajes, cuando los automovilistas empiezan a tocar bocina en las colas, en general no protestamos. Cómo será esta cuestión de las colas que la legisladora Nadia Fernández, del bloque Peronismo Militante, presentó una iniciativa que pretendía establecer un lapso máximo de espera de 30 minutos en el ámbito de la administración pública provincial, bancos y empresas prestadoras de servicios públicos. El proyecto no prosperó: quedó al final de la fila.Cómo será que las colas forman parte de nuestro paisaje habitual que hasta hay personas que se enamoran mientras esperan pagar un impuesto o amigos que vuelven a encontrarse después de muchos años.Hace un tiempo, un lector nos relató un episodio tragicómico cuando fue a Medicina Preventiva en el marco de trámites para obtener el carné de conductor. Cuenta que luego de casi una hora de espera frente al consultorio del médico, le golpeó la puerta para saber si estaba atendiendo aún. El profesional, ofuscado por "semejante" atropello, le diagnosticó una alta tasa de ansiedad, le recetó un tratamiento y le dieron el carné sólo por dos años (lo usual es que sean cinco) por su "ansiedad".