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Chris Edward, la inglesa ambientalista de La Granja

Hace 40 años que vive en Córdoba. Sigue dando clases de inglés y trabaja en defensa del medio ambiente en las Sierras Chicas. Dice que le encanta el espíritu rebelde de los cordobeses y el poco respeto a la formalidad. Más información en el blog Voces.

09 de agosto de 2016 a las 12:01 a. m.
Chris Edward, la inglesa ambientalista de La Granja
En las Sierras. “La mujer argentina es una mujer fuerte y muy preparada. Yo adopté como propio ese modelo de mujer”, asegura Chris. (Raimundo Viñuelas)

Christine Edwards (70) es una londinense serrana. O lo que es lo mismo, una inglesa que encontró en Córdoba lo que le gustaba: una vida más relajada y menos estructurada que la de su Inglaterra natal. La primera vez, llegó poco después del Cordobazo, en 1969, a visitar a uno de sus hermanos, casado con una argentina. Le fascinó el espíritu rebelde de aquellos tiempos y se sintió a gusto. Chris es de la generación del baby boom de fines de la Segunda Guerra Mundial. Nació en 1946, después de que su padre regresó de Alemania. "Nací en el nordeste de Londres, sobre Essex, que da a la costa del Mar del Norte. Se llama Ilford, ahora está muy urbanizada", cuenta Chris en su luminosa casa de la localidad serrana de La Granja, rodeada de tres hectáreas de monte nativo.Se crió en Woodford Green, rodeada de jardines y de bosques. Allí cursó la escuela, hasta que se trasladó a estudiar Literatura en la Universidad Birmingham."Después de que daddy volvió de la guerra, tuvimos una buena vida. Había dificultades por falta de cosas, pero el inglés de clase media, como nosotros, no sufrió pobreza. Con el Welfare State (Estado de bienestar) había educación gratis, universidad gratis y había trabajo", cuenta en un castellano con tonada inglesa.A fines de los años 60 armó las valijas. Tenía 23 años. "Yo era periodista en Inglaterra y me acuerdo que tenía todo el viaje planeado. Los chicos de la oficina me mostraron lo del Cordobazo, que se había publicado en el diario. Y me dijeron: '¿vos vas ahí? Y yo dije: 'sí, voy ahí'". De Londres a La Calera En el barco en el que viajó a Buenos Aires conoció a una cordobesa casada en Inglaterra que volvía a visitar a sus padres a La Calera. La joven la invitó a su casa. "Nunca me voy a olvidar ese viaje en el ómnibus La Calera. El calor, el ladrido de los perros. Era impresionante". Le gustó.La revuelta social terminó de cautivarla. "Por el Cordobazo y la rebeldía, yo decía: 'esto me encanta'. Era una vida que nunca había tenido en Inglaterra", recuerda.Comenzó a trabajar en la Cultura Británica y a dar clases particulares. Ahí conoció a quien sería su marido, Manuel Vazquez. Chris era inquieta y curiosa, y gozaba de un buen trabajo, pero tenía un boleto de vuelta a Londres. "Volví porque no había decisión en el romance. Mi marido me siguió", relata. Hoy está separada.Vazquez era cordobés, pero había sido criado en Estados Unidos. "Hablábamos en inglés, por eso yo hablo tan mal el castellano. Nos casamos allá y tuvimos el primer hijo. En el 75 volvimos", explica. El plan era regresar a la Argentina. "Yo quería, y él también, por la familia", refiere. "En mi familia, como en las típicas familias inglesas, los hijos se iban. Eran unidas, pero de otra forma. Acá están todos los pollitos debajo de la pollera de la madre. Y allá, la madre dice: 'váyanse a conocer el mundo'. La gente acá no entendía". Chris tiene seis hijos, una mitad en Europa, y la otra en Córdoba. Activista en las Sierras Chris sigue dictando clases de inglés. Pero, básicamente, es una activista. Trabaja para la Mesa de Agua y de Ambiente de La Granja, que junto con otras organizaciones se oponen a la construcción de diques en la Reserva Natural de Defensa de Ascochinga.Cuando llegó, se enamoró de un país casi virgen. Con bosques. "Me encantaba porque me crié al lado de un bosque, pero ahora estoy desilusionada porque Argentina vive una terrible tragedia con relación al ambiente", opina. "No planeamos, no escuchamos lo que dicen en otras partes del mundo, donde hace siglos arruinaron todo. Es lo que menos me gusta".

“Disfruto siendo una turista permanente"

En Córdoba, y a pesar del tiempo, Chris asegura que se siente extranjera. “Disfruto como turista permanente. No me siento incómoda, pero sigo siendo inglesa. Cuando voy allá, también me siento extranjera. Los inmigrantes vivimos como en el medio del océano. No somos ni de allá ni de acá”, subraya.