Brasil licitará las obras de polémica represa en el Amazonas
El proyecto supondrá inundar un área de 506 kilómetros cuadrados y desplazar a cerca de 50.000 campesinos y nativos.
El Gobierno brasileño se dispone a licitar mañana las obras para una colosal represa hidroeléctrica que se construirá en el Amazonas, pese al rechazo de indios, campesinos, ecologistas, Ministerio Público y algunos famosos de Hollywood.
La represa de Belo Monte, un proyecto que se arrastra desde 1979 y fue recuperado por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, supondrá inundar un área de 506 kilómetros cuadrados y desplazar a cerca de 50.000 indios y campesinos, según han denunciado los grupos que se oponen a su construcción.
El proyecto plantea levantar sobre el río Xingú, en el municipio de Altamira, del estado amazónico de Pará, una mole de concreto que será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, por detrás de las de Tres Gargantas (China) e Itaipú (Brasil y Paraguay).
Costos. Según los cálculos del Gobierno, la obra costará 10.600 millones de dólares, tendrá una capacidad de generación de 11.233 megavatios y creará 18.700 empleos directos.
La semana pasada, los opositores al proyecto recibieron apoyo del cineasta canadiense James Cameron, director de Avatar, y de dos de los protagonistas del taquillero filme: Sigourney Weaver y Joel David Moore.
Los tres participaron en una protesta organizada en Brasilia por grupos de indios y campesinos que serán directamente afectados por las obras.
Impacto ambiental. En los últimos días, el proyecto ha sido objeto de una continúa puja judicial entre el Gobierno y quienes consideran que la represa provocará un severo daño ecológico y humano en el llamado "pulmón vegetal del planeta".
Los más firmes alegatos contra la represa han sido esgrimidos por el Ministerio Público Federal, que ha presentado dos acciones ante la justicia con el fin de impedir las obras.
Los fiscales dijeron haber detectado fallos en la concesión de licitación y también que el proyecto tiene una incompatibilidad constitucional, pues abarcará parte de tierras indígenas protegidas como reservas naturales.
Marcha y contramarcha. La semana pasada, un juez federal ordenó cancelar la licitación, pero la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), organismo oficial a cargo del proyecto, logró que otro magistrado anulara esa sentencia.
El pulso en la justicia puede continuar hasta último momento, pues el Ministerio Público presentó hoy una nueva demanda contra la represa, en la que volvió a solicitar la cancelación de la subasta anunciada por la Aneel para mañana.
Algunos grupos de indígenas también prosiguieron hoy con sus protestas en Brasilia e incluso se concentraron frente a la sede de la Fundación Nacional del Indio (Funai, oficial), a la que acusaron de "traicionar a los pueblos originarios" para apoyar "los proyectos de Lula y las empresas".
Críticas. Pese al empeño del Gobierno, el proyecto no terminó de convencer siquiera a compañías inicialmente interesadas, como las poderosas Odebrecht y Camargo Correa, que se retiraron de la licitación por la falta de "condiciones económicas y políticas" atractivas.
Hasta la semana pasada, sólo mantenía su inscripción un consorcio formado por las compañías Vale, Votorantim Energía, Furnas y Andrade Gutiérrez, entre otras.

