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Barreda y otros símbolos funestos de la violencia

A 20 años del brutal homicidio de las dos hijas, la mujer y la suegra del dentista Ricardo Barreda, el domicilio fue expropiado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Rosa Bertino.

17 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Periodista)
Barreda y otros símbolos funestos de la violencia

La noticia causó escozor. A 20 años del brutal homicidio de las dos hijas, la mujer y la suegra del dentista Ricardo Barreda, el domicilio fue expropiado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Será destinado al municipio platense para que sea sede de un centro de prevención contra la violencia de género. La intención será muy buena, pero suscita sentimientos encontrados. Tan encontrados como las estadísticas que arrojan estas dos décadas, signadas por un discurso que pretende ser de avanzada. Lo cierto es que las chicas no la están pasando muy bien, en particular las tironeadas entre un mensaje supuestamente liberador y la realidad concreta. Parafraseando a Rosa Luxemburgo, la única independencia es la de la mente y el bolsillo. No tiene que correr por cuenta del Estado, porque la obligación de este es dar educación y salud y asegurar trabajo. ¿Cuánta gente que concurra a la casa de los Barreda no lo hará atraída por el morbo? Lo de "violencia de género", ¿no es un poco acotado? Antes que mujeres, las hijas de Barreda eran eso: sus hijas. Además, las jubiladas aporreadas por delincuentes comunes o maltratadas en el geriátrico, ¿están incluidas? ¿Cómo se considera la violencia ejercida dentro del mismo sexo? Es un hecho relativamente frecuente en la trata de mujeres. Seis de las trece condenas firmes por el secuestro de Marita Verón correspondieron a mujeres. "¡Sí, claro que es el colmo!", exclamó una señora, cuya nieta le leía el infortunio de la rionegrina supuestamente mantenida en cautiverio por la periodista Estefanía Heit y su pareja masculina. "No, abuela, creo que quiere decir que las dos padecían el síndrome de Estocolmo, porque el tipo las tenía hipnotizadas…", respondió la joven. Este cuadro fue tipificado a partir del intento de robo y prolongada toma de rehenes en un banco sueco, en 1973, y de la relación que se estableció entre tres mujeres y dos asaltantes. Reveladora encuesta. El Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) encargó y difundió una encuesta sobre la violencia contra las mujeres, que apunta a los "desafíos del acceso a la Justicia". Se hizo en Capital Federal y es muy reveladora. Entre las principales conclusiones, figura que dos de cada 10 personas conocen una situación de estas características. Siete de cada 10 corresponden al ámbito familiar y ocho de cada 10 víctimas son mujeres. La buena noticia es que una de cada dos personas hoy piensa que la denuncia debe hacerse "siempre", aunque dudan de que se solucione algo. Quizá a lo que más deberíamos atender es a la preponderancia de la violencia familiar. Parte del discurso que personalmente cuestionamos se dedicó a horadar a esta institución. Llegaron a decir que la familia era "represora". Pues ahora pretenden que el Estado la sustituya. Y los resultados están a la vista.