“Atrapasueños” y el ovillo azul
Cuento inédito de Pressacco. Fabiana Pressacco: El arte y las palabras pueden sanar y nutrir a la infancia
Aquel árbol de grandes surcos agrietados atrapaba mi mirada.
Sus ramas finas y verdosas suben y bajan, se tocan y se alejan.
Bajo su sombra, abrí mi libro preferido: El ovillo de lana azul.
Aunque no sé leer todavía, me gusta armar historias con sus dibujos. Comenzó a llover y unas gotas grandes lo mojaron.
Con mi libro debajo de la almohada, recordé sus dibujos, el árbol y las gotas de lluvia, hasta que el sueño me envolvió…
Un ovillo subía por el tronco mojado de un árbol. Y a su paso, las gotitas se trepaban a él.
Saltaba de aquí para allá, de rama en rama y entre piruetas, hizo un aro. Pesado de llevar tantas gotitas, les preguntó: –¿A dónde quieren ir? –¡A casa! –¿Nos llevarías? –preguntaron.
El ovillo subió y subió hasta encontrar una nube, en donde las gotitas traviesas se quedaron.
Cansado pero contento de esta aventura, el ovillo se quedó dormido. A la mañana siguiente cuando desperté, colgaba sobre mi cama un atrapasueños azul con espejitos colgantes en forma de gotitas y aroma a lluvia.
Aunque hace tiempo aprendí a leer, cada noche mi libro preferido me acompaña debajo de la almohada y el ovillo travieso rueda en mis sueños.

