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Aprender a vernos como ciudadanos del mundo

A pesar de su aporte económico, tanto en uno como en otro lado del mundo, los inmigrantes son discriminados y marginados. Lucas Viano.

25 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Aprender a vernos como ciudadanos del mundo

Si la globalización es el nuevo motor de desarrollo del mundo, la migración es uno de los lubricantes que ayuda a mover a toda esa maquinaria colosal. La cantidad de inmigrantes internacionales conforma la quinta "nación" más poblada del planeta, con más de 200 millones de habitantes y detrás de China, India, Estados Unidos e Indonesia. Muchos ven al inmigrante como una amenaza, cuando en realidad puede ser una variable importante para el desarrollo y la reducción de la pobreza mundial. Claro que, para eso, hay que entendernos como ciudadanos de la Tierra y no sólo de un país.Es curioso los que ocurre en este mundo global. Mientras se permite cada vez más que bienes, dinero e información crucen las fronteras sin trabas, las personas siguen enfrentando dificultades para saltar los límites de los países.Imaginarse a Córdoba sin bolivianos es como pensar la ciudad de Los Ángeles sin mejicanos o Alemania sin turcos. Buena parte de la economía cordobesa se resentiría sin ellos. Menos ladrillos para la construcción, menos frutas y verduras en nuestra mesa.A pesar de su aporte económico, tanto en uno como en otro lado del mundo, los inmigrantes son discriminados y marginados. No se puede negar: el proceso migratorio irá en aumento en la medida en que el país y la provincia sigan creciendo. Y seguramente se crearán nuevas tensiones, como las que ya se viven en países europeos y que están empezando a padecer los argentinos.¿Qué hacer? Generar políticas de integración sostenidas y participativas, fomentar la creación de organizaciones que velen por los intereses y los derechos de los inmigrantes e incentivar la cooperación entre los países de origen y destino son algunas de las ideas que sugieren los expertos en políticas migratorias.Argentina tiene una larga tradición de país anfitrión. Con políticas activas para regular y, por qué no, promover la inmigración allí donde se considere necesaria, pero también aceptando las diferencias del "otro" y estimulando el diálogo cultural, los argentinos deberíamos seguir respetando aquella frase del Preámbulo de la Constitución Nacional que dice: "Promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino".