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Antes y después de Internet

Aunque en el siglo pasado hubo un invento por semana, la computadora e Internet tienen la virtud de hacernos sentir que nacimos con ellos. Rosa Bertino.

16 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Rosa Bertino
Antes y después de Internet

Cómo pasa el tiempo. Cuánta razón tenía el físico Wernher von Braun cuando decía que somos los tripulantes de un bólido (el planeta) que acelera en forma sostenida y dirección desconocida. Este mes se cumplen 20 años del invento del inglés Timothy Berners-Lee (55). Parece que fue ayer. En realidad, lo que hoy conocemos como Internet existía en Estados Unidos desde mucho antes, pero era instrumento reservado y al servicio de Defensa. Fue el lord británico, quien desarrolló el hipertexto global (las famosas siglas http) que universalizó esta herramienta de comunicación.

Efecto multiplicador. Según los cálculos, una cuarta parte de la población mundial es internauta. El avance de los medios virtuales es impactante. En poco tiempo lograron destronar a la TV, que parecía inamovible. Una encuesta de Telefónica halló que el 95 por ciento de los chicos latinoamericanos, de 10 a 18 años, tienen o usan Internet y el 80 posee teléfono móvil.

Aunque en el siglo pasado apareció un invento por semana, la computadora e Internet tienen la rara virtud de hacernos sentir que nacimos con ellos en la casa. Cuántas veces nos preguntamos, ¿y antes, cómo hacíamos? Lo mismo que ahora, pero con señales de humo, guiñaditas de ojo, pluma y papel, birome o máquina de escribir.

Si a usted le parece que la Red va mucho más rápido que sus usuarios, probablemente acierta. Junto con ella aparecieron los “inconvenientes en el sistema”. Ayer mismo, una multitud de jóvenes (los mismos de la encuesta) desbordaba el ingreso a Arquitectura, en la Ciudad Universitaria. Debieron anotarse personalmente, como en la época de la Reforma. La facultad pidió disculpas por “los inconvenientes surgidos en el sistema”. Debe ser la frase más dicha y oída en las dos últimas décadas.

Redes sociales. Hoy, al bajar e-mails, nos encontramos con ofertas de viagra, expendedores, diatribas contra los Kirchner, anónimos "speedy" contra Luis Juez y mucha solicitud de paraderos. Las llamadas "redes sociales" cumplen una función, sin duda. Pero no recordamos que antes hubiera necesidad de ellas. Pero hasta la gente crecida le ha tomado el gustito. En el ágape del grupo de Computación Avanzada y Autoestima Consolidada, la Ñata se apareció con un morocho que partía la tierra. "Lo conocí por Facebook", espetó. "Ajá... y la 'conexión', ¿es gratis?", retrucó la Flora, siempre suspicaz. Las demás le dimos un codazo, para que la termine. Todo avanza, salvo nosotros, gracias a Dios. Los que más parecen avanzar, pero menos cambian, son los chinos. Desde la semana pasada, no hay más Google en la nación asiática. La permisividad de Internet es incompatible con los parámetros chinos. En Occidente, ¿cuánto tiempo más podremos tolerarla?