Alexandra Cousteau: Los océanos empiezan en el patio de nuestra casa
La nieta de Jacques Cousteau asegura que los mares pueden alimentar el mundo, pero se están muriendo por las decisiones que tomamos en nuestro hogar.
Alexandra Cousteau (40) era una bebé cuando se subió por primera vez al barco de su abuelo, el famoso oceanógrafo y documentalista Jacques Cousteau. Su infancia estuvo rodeada de naturaleza y mar. Logró una sensibilidad por el ambiente que logra transmitir cada vez que habla. La charla que dio ayer en el Congreso de Economía Verde no fue la excepción. "Los océanos de ahora no son los que conocí de niña con mi abuelo. Si no realizamos grandes cambios, nuestros océanos van a morirse", comentó en la charla.El mensaje no sólo es el de una persona sensible e igual de aventurera que su abuelo. También es una advertencia. "Perder los océanos significa una oportunidad perdida para alimentar a los 2.000 millones de personas más que tendremos en las próximas décadas", advierte.Los mares también puede ser la solución para frenar el cambio climático. "Si usamos los mares para alimentar, vamos a desmontar menos y a usar menos agua para la agricultura", agrega.Y enseguida advierte otro problema: el stock pesquero está desapareciendo.Sostiene que hay que enfocarse en tres soluciones: crear más reservas naturales en los océanos para proteger los sitios de reproducción y cría, reducir las capturas incidentales (aquellos peces que mueren en las redes cuando se busca pescar otros) y controlar la sobrepesca. "Se debe pescar la cantidad que marcan los estudios científicos", asegura.Luego de la conferencia dialogó con La Voz . –En Córdoba no tenemos mar y sólo vamos en vacaciones. ¿Qué pueden hacer los cordobeses para proteger los océanos? –Los océanos empiezan en el patio de nuestra casa. Lo que pase en Córdoba finalmente terminará en el océano. El tipo de agricultura que se realiza aquí impactará en los mares. El tipo de fertilizantes y pesticidas que se usen encontrarán su camino hasta el mar. Lo que comemos también afecta a los mares. Desde si comemos atún, sardina e incluso carne vacuna. Porque, además, si nosotros contribuimos a incrementar el cambio climático, eso también impacta en los océanos. Podemos dañar y sanar el océano estando a cientos de kilómetros de él. –Hace 40 años, cuando su padre recorrió los océanos, la Tierra no estaba tan dañada como lo está ahora. ¿Qué piensa que haría Jacques Cousteau ahora para salvar la Tierra? –Estaría haciendo lo mismo que hizo toda su vida. Fue un luchador incansable que trató de hacernos entender que tenemos que cuidar el ambiente. Porque nuestro ambiente asegura nuestra salud, nuestra prosperidad y nuestra felicidad. Su mensaje siempre fue que tenemos que juntarnos y trabajar como una comunidad global. Enfrentar a Trump –¿Cuál piensa que puede ser la política ambiental del presidente electo Donald Trump? –Pienso que puede ser desastrosa. Pero también es una oportunidad para el resto del mundo para dar el paso adelante y comenzar a liderar. Siempre miramos a los Estados Unidos como un país poderoso y rico con el que no podemos competir. Trump no puede lograr que todos los relojes retrocedan en términos de negociaciones globales sobre el ambiente. Si Estados Unidos no lidera, el resto de las naciones lo debe hacer. También soy ciudadana francesa y el Gobierno de Francia ha dicho que aplicará un impuesto al carbono en los productos estadounidenses si renuncian al Acuerdo de París. Tenemos que pensar en esos términos, porque el cambio climático está impactando a todo el mundo. Si ganó Trump, debemos luchar más fuerte que nunca. Tenemos que tener el coraje de enfrentar a Estados Unidos ahora y no esperar a que asuma otro presidente en cuatro años. No podemos permitir que Trump se interponga en el camino hacia la sustentabilidad del planeta. –Usted creció rodeada por la naturaleza y adquirió una sensibilidad especial por ella. ¿Cómo se puede lograr eso con niños de ciudad que están rodeados de cemento? –Existen muchas iniciativas extraordinarias en todo el mundo para que los niños tengan un contacto directo con la naturaleza. Por ejemplo, crear huertas orgánicas en nuestro patio entre toda la familia. Es el actividad preferida de mi hija y este año tengo que hacerlo de nuevo. Hay muchas formas que llevar la naturaleza a nuestra vidas. No tenemos que ser ricos ni viajar. La naturaleza está en cualquier lugar que le demos la oportunidad de crecer. Hay que usar la imaginación para que los chicos se acerquen a la naturaleza. Hay estudios que dicen que mientras más naturaleza hay en sus vidas, los niños son mejores personas, más calmados, creativos y saludables. Los chicos deben estar afuera capturando ranas y mariposas y observando como funciona la naturaleza.Alexandra es franca con lo que piensa y lo dice sin tapujos: "Tenemos que extender nuestra responsabilidad a la vida privada. Que nuestros comportamientos sean acordes a nuestros valores".Y asegura que cambiar el comportamiento no es un sacrificio. "Si queremos proteger el ambiente, tenemos que comer menos carne y más verduras orgánicas. La gente que toma esas decisiones se siente reconfortada porque logra alinear sus conductas con sus valores", comenta.

