Aleluya, que mañana empieza el mundo
Dicen que, para toltecas e iroqueses, el 10/10/10 era una fecha iniciática. De acuerdo con el portal en Internet, no hay nada que temer: el mundo no se termina, sino que se inicia otro. Rosa Bertino.
Paren de sufrir. No importa si la plata no alcanza y caminar por Nueva Córdoba es más riesgoso que pinchar una cubierta frente a las Siete Alcantarillas. No importa si Yahoo sigue varado, Arnet anda como la mona y la mesa de ayuda queda en un anillo de Saturno. Parafraseando a Marx, desde mañana todo lo malo se desvanecerá en el aire.Es lo que sostienen los incontables profetas de la new age , que convocan a reunirse, mirar hacia adentro y arriba, juntar índice con pulgar y enviar una gran onda al Cosmos. Dicen que, para toltecas e iroqueses, el 10/10/10 era una fecha iniciática. De acuerdo al portal en Internet, no hay nada que temer: el mundo no se termina, sino que se inicia otro. El único problema es que faltan como dos años para que empiece. El próximo período maya, que durará algo así como 5.200 años, arranca recién en 2012. Credulidad. Si tienen ganas de creer, crean nomás. Aquí no se contradice a nadie. De puro cartesianos, sólo nos preguntamos desde cuándo el calendario parsi, aymara o sanavirón coincide con el gregoriano. Que el 10/10/10 caiga un domingo, es gregoriano puro. Pero dejémoslo ahí. Además, todo esto es muy simpático y recuerda a una película fallida, Hombres que miran a las cabras . Trabaja George Clooney y arguye que, después de la Segunda Guerra y el movimiento hippie , surgió una teoría de dominación pacífica que llegó a tentar a la alta comandancia norteamericana. Consiste en desarrollar la mente y focalizar la mirada. Así, se domina primero a los animales y luego a los humanos, sin disparar un tiro, sin dolor y, en lo posible, sin ropas. Esa escuela fracasó, como suele suceder con todo lo que es bueno y no percibe royalties . Coexistencia. La historia de la humanidad es una historia de lucha contra el caos. Sin orden, no hay convivencia. Antiquísimos códigos hamurabíes establecían cuántos animales correspondían a cada uno, cómo proceder con la mujer adúltera y en toda acción en la que intervinieran por lo menos dos personas. Dios fue imprescindible, porque imponía una ley y autoridad universal. Hoy se tiene fe en soles, estrellas y campos magnéticos. En vaticinios, por improbables que sean. No estamos muy seguros de encontrarnos en el umbral de una nueva era. Los indicios son más bien adversos y se encuadran dentro del catecismo del "Negro" Álvarez. "Negra, desde hoy tenés un hombre nuevo ...", le promete el tipo a su mujer. A la noche siguiente, cae todavía más borracho... porque el hombre nuevo salió peor que el anterior. Aprender a coexistir nos demandará mucho tiempo, parte del cual le seguiremos echando la culpa a los "milicos". Como le reprocha Spike Lee a los de su raza: "Hermano, hace 150 años que se abolió la esclavitud; es hora de que pasemos a otra cosa...".

