Acompañar y escuchar, claves en la asistencia psicológica
Para los niños afectados por las inundaciones, recomiendan actividades recreativas. La organización comunitaria es fundamental para salir adelante.
Equipos de salud mental de los municipios de las Sierras Chicas están asistiendo a los damnificados por las inundaciones del pasado 15 de febrero. El acompañamiento y "poner la oreja" son parte de la primera etapa de asistencia psicológica. Los profesionales insisten en que no hay que patologizar la tristeza de las víctimas. En Río Ceballos, una de las localidades más afectadas, el grupo de salud mental local asistió desde el primer momento a las víctimas. "Vinieron del Ministerio de Salud y voluntarios profesionales más los psicólogos del municipio y la Dirección de Promoción Humana, nos organizamos en comisiones y visitamos los barrios más afectados para relevar casa por casa", indicó la psicóloga Cecilia Amuchástegui, que coordina el equipo de Salud Mental de la Municipalidad de Río Ceballos.La asistencia llegó a partir de la Red Social de Sierras Chicas, que nuclea el equipo de Salud Mental de la Provincia, el Ministerio de Educación y Salud, referentes de los municipios de las Sierras Chicas, las universidades públicas y privadas, el Colegio de Farmacéuticos y profesionales voluntarios.Si bien las necesidades más urgentes fueron materiales, como agua potable y recuperar su casa o tener un espacio donde alojarse, el acompañamiento de los trabajadores de la salud mental fue importante."Uno llega, contiene, escucha cuáles son las necesidades y trata de canalizar los pedidos", explicó Amuchástegui. Reacciones esperables Oscar Santini, especialista en Salud Mental, explicó que "hay gente que puede estar angustiada, hay que reconocer las reacciones esperables y entender que no necesariamente están enfermos. No todas las personas necesitan tratamiento", señaló, y agregó: "A un mes de ocurrido el evento traumático, las víctimas pueden presentar problemas conductuales, para comer, dormir, retomar actividades y seguir con su vida cotidiana". "Por ejemplo, es esperable que se presente una desorientación témporoespacial, insomnio, llanto, angustia y enojo tanto en adultos como niños", señaló la psicóloga Ivana Oexler, del Centro de Salud Municipal de Río Ceballos."No salimos a buscar enfermos, sino que salimos a buscar cómo contener y darnos cuenta de qué forma, para luego hacer un seguimiento", agregó Oexler.Los especialistas señalaron que, en la medida en que se vayan dando soluciones, deberían ir disminuyendo estos síntomas. "Con los meses vamos a ir viendo si la persona tenía una patología de base. Puede ser que sea necesario de atender y asistir a lo largo del tiempo. En caso contrario es una intervención que comienza y que termina", añadió Oexler."Hay síntomas esperables, vamos a ir viendo con el tiempo cómo van a ir evolucionando estas personas", completó Amuchástegui. Niños víctima Muchos chicos vivieron momentos muy duros al ver cómo se inundaba su casa y debían evacuarse mientras la lluvia no cesaba. Perdieron juguetes, útiles, ropa, su habitación e incluso mascotas. Para algunos será difícil volver a la rutina, sentirse seguros, protegidos. La tristeza también puede invadirlos. "Hemos tenido consultas de adultos preocupados porque los niños no se querían alejar y estaban muy pegados a los papás. Puede haber reacciones de enuresis, los chicos se hacen pis en la cama, entre otras reacciones", contó Oexler.Los chicos suelen expresar lo que les pasa jugando o compartiendo momentos creativos y es justamente eso lo que recomiendan. "Promovemos el trabajo de significación de lo que le pasa, el encuentro con el otro. Hay que promover lo creativo, el juego, el encuentro, los deportes. Todo eso genera mucha reparación psíquica con el otro y con la naturaleza", indicó Santini.Como la vuelta a clases es más difícil que otros años, Santini explicó que se realizan jornadas con docentes y padres para diseñar un proceso reparador y regenerador desde las aulas. Vecinos autoorganizados Para los especialistas, es "fundamental la organización sociocomunitaria" para poder salir adelante. "Hay vecinos autoorganizados, por ejemplo, en barrio Loza (Río Ceballos), que empezaron a organizarse por una red previa que existía por otros objetivos. Allí se ayudaron entre vecinos y dieron muestras saludables de organización y gestión", explicó Santini."La capacidad de gestión y lucha por sus derechos es saludable; la solidaridad fortalece a la gente para no enfermarse y es una herramienta reparadora. Ellos tendrán más recursos preventivos para que las reacciones psicosociales propias no se transformen en psicopatologías", agregó el funcionario del Ministerio de Salud."El barrio donde había una red social o comunitaria previa logró organizarse mucho más rápido que en otros lugares. En esos sitios se generaron asambleas, los vecinos se acercaron y rompieron prejuicios", contó Oexler.

