"A veces hay que usar más ingenio que fondos"
La crisis de 2001 le abrió las puertas para una novedosa investigación en cáncer. Un nuevo paradigma que todavía cuesta imponer en la comunidad científica.
Beatriz Caputto es madre de seis hijos y una científica original. Nada fácil. Logró cambiar el destino de su madre que decidió abandonar su carrera de Medicina para dedicarse a la familia. Pero también torció su destino. Ella pensaba poner una farmacia y dedicarse a sus hijos. Pero el laboratorio fue más fuerte.
-¿Cómo pudo ser madre y científica a la vez?
-Con ganas. Me gustaba mucho lo que estaba investigando. Estaba muy entusiasmada. Además, tengo un marido que entiende la situación (también es investigador). Entonces, cuando un domingo tenía que estudiar, él se hacía cargo de los hijos. También con ayuda de la familia. La mujer no está dispuesta a resignar la calidad de madre. Soy orgullosa de mi familia.
La ciencia parece ser un territorio de hombres. Un ejercicio: nombrar investigadoras famosas. Marie Curie, Rosalind Franklin, Jane Goodall... no hay muchos nombres.
-¿Por qué las mujeres científicas no son tan exitosas?
-La mujer siempre resignó su posición de lucha de igual a igual con el hombre. Antes se esperaba que se quedara en casa. La sociedad no estaba preparada para que saliera a trabajar. Lo más frecuente es que estudiara una carrera que le permitiera estar en casa. Yo quería recibirme, poner una farmacia, pero luego me entusiasmé con la investigación.
-¿Dentro del sistema científico hay barreras?
-Las cosas fueron cambiando. El departamento de Química Biológica se inició en 1963. Había nueve varones y cinco mujeres. Ahora la proporción es mitad y mitad.
-¿Pero no había trabas?
-No. Creo que no. Quizá la misma mujer no se animaba.
Beatriz es hija de Ranwel Caputto, investigador que dejó una huella indeleble en Córdoba. Creó el hoy Centro de Investigación en Química Biológica de Córdoba (Ciquibic), donde trabaja su hija. Ranwel fue uno de los colaboradores de Luis Leloir en el trabajo que le dio el Premio Nobel.
Cuando era chica, en lugar de hacer tortas, mamá e hija, hacían ATP, una sustancia que utilizaba Ranwel en sus experimentos. "Iba mucho a visitar el laboratorio de papá. Me fascinaba. Mamá era su ayudante de lujo. Le preparaba algunos reactivos y yo le ayudaba", cuenta.
Caputto investigó siempre cómo se regulan los lípidos que sintetiza una célula. Los lípidos son importantes porque forman las barreras de la célula. Las membranas están hechas de lípidos, entonces cuando una célula quiere crecer o duplicarse necesita producirlos.
Pero tras las crisis de 2001, los fondos para ciencia empezaron a escasear. Para esa época, Caputto detectó algo novedoso de todo lo conocido con anterioridad. Se presentó a un importante subsidio internacional. "Era un pedido de alto riesgo porque no había una base científica sólida detrás. En realidad, subsidiaron una buena idea", asegura.
-¿Cuál es esa idea?
-Descubrimos que una proteína, que durante muchos años se la conocía por regular la función de genes en el núcleo celular, además tenía la función de activar la producción de lípidos, por lo tanto, de membranas y del crecimiento.
-Es la c-Fos.
-Sí. Es una proto oncoproteína porque se sabe que si se expresa demasiado puede producir tumores. Lo que define a las células tumorales es que crecen más de la cuenta. Nos pusimos a mirar en el sistema nervioso y descubrimos que todos los tumores del cerebro tienen una sobre expresión de esta proteína. Ahora estamos describiendo todo el mecanismo. Si conocemos cómo ocurre el fenómeno, se pueden detectar los puntos débiles para poder regularlo y evitar que se formen tumores.
-¿Hasta dónde piensa que llegará su investigación?
-Todo investigador sueña con poder resolver un problema. En este caso, impedir el desarrollo del cáncer. Uno siempre quiere avanzar más. Eso es la investigación. En ciencia, el resultado aburre, queremos saber lo que sigue. No hay un límite. Siempre el objetivo es poder transferir el conocimiento.
-¿Cómo investiga?
-Lamentablemente hace mucho tiempo que no uso una pipeta. Son los chicos los que hacen ese trabajo. En este momento, dirijo a tres tesistas doctorales y dos que ya terminaron.
-¿Cómo lo estudian?
-Bueno, ya logramos frenar el tumor, pero tampoco es tan fácil porque un tumor está compuesto por diferentes tipos de células. Entonces una de la líneas de trabajo es determinar que células (madres o más diferenciadas) se ven afectadas al modificar la proteína. Otra línea está tratando de describir todo el mecanismo de activación de toda la maquinaria de síntesis de lípidos. La tercera línea es estudiar cuán general es este fenómeno. Determinamos que este proceso está presente en los tumores de cerebro. Ahora investigando qué ocurre con tumores, como los de mamas.
-Pero no lo estudian en humanos.
-Trabajamos con ratones transgénicos que espontáneamente generan tumores. También con muestras biológicas humanas que vienen de hospitales y con cultivos de células.
Cuando Caputto habla de describir todo el fenómeno se refiere a determinar los diferentes compuestos (enzimas, etc.) que intervienen y las reacciones químicas que ocurren (fosforilación, etcétera). "Es muy complejo, no se puede estudiar todo el proceso, pero si enfocarse en los puntos débiles", apunta y pone un ejemplo de la complejidad: "Entre las células de un tumor y las sanas puede haber unas 50 mil variaciones genéticas que se traducen en variaciones en los procesos y en las sustancias que intervienen".
-¿En qué cambió la forma de investigar en los últimos 20 años?
-Cuando empezamos, las primeras imágenes de microscopía confocal la hacíamos en Buenos Aires. Hoy tenemos tres microscopios. Para publicar en buenas revistas hace falta tener tecnología de avanzada. Claro que no trabajamos con la tecnología del primer mundo. A veces hay que usar más el ingenio que los fondos. Nadie aspira a ganar el Premio Nobel si se queda en Argentina.
-¿Qué es lo más difícil de su trabajo?
-Lo que más cuesta es tener tiempo para pensar. Estamos demasiado distraídos en reuniones y llenando formularios. Una forma de mejorar la investigación sería facilitando los aspectos burocráticos. Recuerdo que una vez me rebotaron la rendición de un subsidio porque había una diferencia de 25 centavos. Podemos estar todo el tiempo ocupados en hacer papelería, o podemos ocuparnos en pensar y discutir los experimentos.
-¿Y del laboratorio hay algo que le disguste hacer?
-Me encanta trabajar en la mesada, pero hay que conseguir subsidios y escribir los papers . Pienso que cuando me jubile voy a volver a pipetear al laboratorio.
Será una asistente de lujo, como su madre.

