17% de las nuevas familias, sin casa propia
Entre 2001 y 2008 se crearon casi 120 mil hogares nuevos en Córdoba. Pero el 17% no accedió a una vivienda y se quedó a vivir con un familiar.
En Córdoba, los hogares son cada vez más chicos y casi dos de cada 10 que se formaron después de 2001 tuvieron que quedarse a vivir en la casa de los padres ante la imposibilidad de acceder a una vivienda propia. Esta es una de las conclusiones que se desprenden del primer informe de datos del Censo Provincial que la Provincia entregó el lunes pasado. En 2001, había 3.028.943 habitantes agrupados en 877.262 hogares. En 2008, los habitantes suman 3.203.229, conformados en 996.842 hogares. La relación indica que en 2001 había 3,5 personas por hogar y ahora, 3,2.
"Hay una tendencia general: menos hijos, más separaciones y mayor inestabilidad de las uniones, que es lo que se llama segunda transición demográfica: las familias duran menos y hay más hogares monoparentales, con menos miembros", reflexionó el investigador del Conicet Enrique Peláez.
"Eso reflejaría que los matrimonios tienen menos hijos, hay menos familias numerosas", agregó Héctor Conti, titular de la Dirección General de Estadística y Censos de Córdoba, que elaboró el censo.
En siete años se conformaron 119.580 hogares. ¿Adónde se fueron a vivir? Si bien las estadísticas no son absolutas, se hace una aproximación a lo que sucedió al seguir el aumento de las viviendas ocupadas en el período: pasó de 848.704 a 948.029, lo que permitiría inferir que "se ubicó" en una vivienda el 83 por ciento de los hogares nuevos. Habría 20.255 que no lo consiguieron y pasaron a compartir la vivienda de un familiar, por lo general los padres. Esto no comprende a quienes se hicieron la casa arriba o al fondo, sino a los que viven en un espacio común y comparten la cocina.
"La gente necesita más viviendas porque los hogares son cada vez más pequeños y cada uno quiere tener el propio", señala Peláez. Pero aquí viene otra realidad: la imposibilidad de acceder a una casa propia con salarios depreciados e inmuebles que no pararon de valorizarse.
El investigador señala el fenómeno de "transferencia intergeneracional" que se produce en Argentina y que también ocurre en Uruguay. "Hay muchos adultos mayores que son sobrevivientes de un Estado de bienestar, que han podido acceder a una vivienda y, cuando el hijo se casa, intentan darle una mano a la generación más joven; en algún momento será al revés, cuando el mayor necesite de cuidados", explica.

