Los que esperan un cisne negro
–¿Tendremos por delante, compañero don Productivo, un evento inesperado, una suerte de fulminante irrupción al estilo del Papa Francisco que haga cumplir la teoría del Cisne Negro de Nassim Nicholas Taleb para revertir los problemas que tenemos a la vista con la inflación, suba de costos, cepos, restricciones comerciales, ruidos electorales y demás malas yerbas domésticas? –Veo que se ha venido retórico como nunca a esta ronda de amargos, camarada don Tecnológico, y me gustaría saber a qué se debe tamaña reflexión.–La comparación con la teoría del cisne negro no la inventé yo ahora, en este momento, sino que se la escuché esta semana al consultor Teo Zorraquín que estuvo en Jesús María invitado por el semillero Nidera para que tire alguna visión de cómo se presentará el negocio agropecuario en los meses por venir.–Me interesa saber qué análisis hizo el amigo Teo, porque convengamos que su descripción del comienzo tiene bastante que ver con lo que está pasando ahora.–Según Zorraquín, una parte de la renta agrícola de esta nueva campaña va a venir por devaluación, pero insistió en que el negocio está fino y que ya no es para todos. La renta dependerá más de la habilidad específica que del negocio en sí; las rentas están volátiles y se cayeron. Para quienes están hace tiempo en la actividad, los agricultores profesionales, ésta no sería de por sí una mala noticia. Hará falta aplicar mucha agronomía; la localía tiene un valor importante y la logística pesa más que antes. En suma, hará falta alto profesionalismo para manejarse en este escenario.–¿Y qué más dijo el amigo consultor?–Varias cosas interesantes. Que habrá que ser flexibles en lo productivo y comercial; adaptarse rápido a los cambios de políticas; sofisticación productiva por ambientes y buscar aliados en partes de la cadena (insumeros, exportadores, corredores). En el reparto de costos y márgenes, Zorraquín puso la metáfora de la balsa de palos recargada en el océano. ¿A quién tiramos al agua en esta campaña? Tal vez no hará falta llegar a tanto, pero algunos se tendrán que mojar los pies; varios pusieron ahí a los propietarios de la tierra para que moderen el valor de los alquileres.

