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La volatilidad permanece latente

Se esperan en Brasil alrededor de 70 millones de toneladas de soja, y en nuestro país, las proyecciones se van ajustando cada vez más hacia un rango de entre 48 millones y 49 millones de toneladas, menos que el año pasado. Leandro Gorrin.

04 de marzo de 2011 a las 12:02 a. m.
Leandro Gorrin*
La volatilidad permanece latente

Las aguas parecen haberse aquietado un poco en los mercados agrícolas, o al menos eso es lo que se observó en jornadas recientes. Sin embargo, ésta difícilmente pueda ser considerada una situación sostenible en el tiempo, teniendo en cuenta el agitado contexto internacional y el delicado balance que actualmente configuran la oferta y la demanda, en el que nada sobra y mucho escasea. La calma de los últimos días podría explicarse por un aquietamiento en la participación de los fondos de inversión, siempre en comparación con las semanas precedentes, lo cual aplacó en parte la volatilidad de los precios. También influye que el impacto de los conflictos sociales y políticos que se están desarrollando en algunos países ya estaría descontado en los mercados y no aportaría demasiadas sorpresas en el corto plazo.Además, hay que tener en cuenta que se han venido estabilizando las estimaciones de producción para Sudamérica, donde ya avanza la cosecha y esto brinda mayores certezas al abastecimiento que se sumará al circuito comercial global en los próximos meses. Puntualmente, se esperan en Brasil alrededor de 70 millones de toneladas de soja y en nuestro país las proyecciones se van ajustando cada vez más hacia un rango de entre 48 millones y 49 millones, por debajo del volumen del año pasado pero sin representar un recorte tan drástico como se llegó a pensar en algún momento.Más allá de todo lo anterior, está claro que la posición de Estados Unidos como oferente es por demás complicada, a pesar del alivio que podrían aportar los embarques que empiezan a salir desde los puertos de nuestra región, y esto es clave considerando que las cotizaciones en Chicago dependen en gran medida de lo que suceda en aquellas latitudes. Las reservas, tanto de soja como de maíz, están en niveles históricamente bajos y, encima, ahora se agrega el hecho de que los cultivos de trigo de invierno están desarrollándose por debajo de su potencial, lo cual podría incidir negativamente en el tamaño final de la cosecha.Finalmente, se sabe que del lado de la demanda, la primera y la última palabra las tiene China. El gigante asiático sigue mostrando un crecimiento económico constante y esto genera dudas acerca de si el ritmo de sus importaciones cederá en algún momento. Por lo pronto, el mercado trata de acomodarse ante tanta incertidumbre que predomina en todos los factores mencionados. Para evitar ser sorprendido por cualquier cambio brusco en alguno de ellos, el productor debería pensar indudablemente en adoptar coberturas flexibles en los mercados a término que le permitan proteger sus márgenes.

*Analista del mercado de fyo.com