La primera criatura
En la provincia, el ruralismo anticipó que si no se toman en cuenta sus propuestas en el Plan Agroalimentario, ofrecerá su propia plataforma electoral. Carlos Petroli.
En pleno calendario de las Rurales, las tribunas ruralistas son el foco por estos días de la bajada de línea de las estructuras gremiales del campo sobre el escenario nacional, presente y futuro. En una estrategia menos caliente que a la vez sirvió para mostrarlos unidos ante los vientos secesionistas, los líderes de la Mesa de Enlace se presentaron ante la sociedad con un perfil algo diferente al reivindicativo de los últimos tiempos. Dieron a conocer el primer trabajo realizado junto con el Movimiento Crea y financiado por la propia base social de los productores: el Fondo Federal Agropecuario, que se conforma con aportes voluntarios del sector.El FFA (que no es el Fondo Federal Solidario que coparticipa a las provincias parte de las retenciones a la soja) fue creado por las organizaciones rurales, tras la creación de la Mesa de Enlace, con la finalidad de obtener recursos genuinos para la promoción de la actividad. El FFA es un fideicomiso conformado por aportes del dos por mil de las operaciones de venta de los productores y se canalizan en forma directa o a través de acopiadores, corredores, cooperativas, exportadores, entre otros.El trabajo presentado el miércoles sobre las inversiones de la nueva campaña agrícola (70.156 millones de pesos en gastos directos e indirectos) va en línea con una de las metas del FFA: la creación de un Centro de Estudios que acerque a los diferentes órganos de decisión ideas y propuestas para un proceso de expansión y desarrollo continuo de la economía.Los dirigentes anticiparon que, luego de este trabajo, se darán a conocer otros sobre los valores de las cadenas de la carne, de la leche, economías regionales y cultivos intensivos. ¿Y el plan agroalimentario? En las tribunas rurales siguen los cuestionamientos sobre la metodología y aspiraciones del plan estratégico agroalimentario impulsado por el Gobierno nacional. Entre los cuestionamientos se cita un objetivo que encuentra el rechazo de los productores. "Se trata de imponer el criterio ideológico del Gobierno y sus fines electoralistas y, por qué no suponer, un castigo implícito al sector productivo que hace dos años se atrevió a desafiarlo", afirmó el titular de la Sociedad Rural de Río Cuarto, Julio Etchenique, durante su discurso en esa muestra.Y citó que fueron pasados por alto y desechados varios trabajos, entre ellos el Plan Estratégico Lechero (PEL) y otros referidos a las cadenas del trigo y del maíz.En la misma tribuna, Néstor Roulet, titular de Cartez, opinó que mediante el PEA se busca "legalizar" un modelo que hizo caer las producciones de trigo, maíz, carne y leche. Y adelantó que si el planteo del Gobierno es mirar hacia atrás, el ruralismo hará por afuera de esa mesa una propuesta de un plan de desarrollo de la cadena agroalimentaria, para ponerlo en el calendario electoral. Radiografía. Aunque los actores agroindustriales están familiarizados con los números de estas actividades, el estudio sobre el nuevo ciclo agrícola actualiza las magnitudes: desde el consumo de mil millones de litros de gasoil, a la aplicación de un gran parque de maquinarias por parte de contratistas. A saber, 6.500 tractores, 3.700 sembradoras y 1.800 cosechadoras, entre otros equipos. De los 70.156 millones de pesos que movilizará el ciclo 2010/2011 para la producción de los principales granos (trigo, maíz, girasol y soja) en el agro cordobés se aplicarían 17.500 millones de pesos. A escala nacional, la soja que ya comenzó a sembrarse requerirá una inversión de 24.160 millones de pesos. Esta red mueve una rueda demasiado importante. Si la radiografía muestra algún mal síntoma, lo sufre el cuerpo social.

