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Bifes para los chinos

Sensaciones encontradas de los argentinos en la feria Sial, de Shangai.

23 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
Bifes para los chinos

–Unos miran la botella medio llena y otros, mi nunca bien ponderado compañero don Productivo, prefieren ver el lado medio vacío. Algo de esto sucedió con la delegación argentina que viajó a China para participar con el Argentine Beef en la feria Sial de Shanghai. –Veamos qué me cuenta, camarada don Tecnológico, mientras preparo los consabidos amargos.–Los muchachos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), un ente que fue armado por los privados pero con participación público-privada, si le gusta el término, dieron a su regreso un parte bastante auspicioso: dijeron que esa participación finalizó con éxito, ya que participaron 12 empresas exportadoras del país. Los importadores chinos buscan alternativas para suplir a Australia, su principal proveedor, que fue sancionado por las autoridades sanitarias. Además de los cortes tradicionales, manifestaron interés por garrones, brazuelos, asados sin hueso, menudencias y derivados. Y el Ipcva firmó un importante convenio para promover intercambios comerciales.–Todo muy bueno. ¿Y entonces, por qué me dice que hubo quienes vieron la botella medio vacía?–Para eso, le recomendaría que eche un vistazo al informe mensual de Ciccra, la cámara que dirige don Miguel Schiariti. El hombre dice haber visto en esa feria china la dificultad que tienen los frigoríficos nacionales para poder concretar ventas. Reconoce que la concurrencia de compradores en busca de carne y menudencias de Argentina ha aumentado de manera notoria, lo que refleja el éxito del trabajo realizado por el Ipcva desde 2005. Pero, también advierte que quedó en evidencia que los errores de política económica del Gobierno nacional no se han resuelto. –¿Por ejemplo?–Una dificultad, apunta Schiariti, es la imposibilidad de concretar ventas a largo plazo por no saber si se dispondrá de los permisos de exportación (ROE). También cita la falta de competitividad que generan las retenciones, lo que hace que las ventas externas sean paupérrimas, con efectos directos en la producción: elevada faena de hembras y disminución del peso de faena, dos evidencias de que cada vez hay que faenar más cabezas para tener menos carne.