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En el norte, los tardíos sacan ventaja

Mejores rendimientos en soja y maíz con siembras diferidas. Los suelos muestran pérdidas de calidad.

02 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
En el norte, los tardíos sacan ventaja
(Raúl Carballo/LaVoz).

Monte Cristo. E n el establecimiento La Curva, los lotes de soja de grupo cuatro largo están listos para la cosecha. Sembrada el 15 de noviembre sobre un rastrojo de maíz, la variedad 4969, licenciada por Nidera a la empresa Miguel Gazzoni, ofrece- sobre un rastrojo de maíz- un potencial de rendimiento estimado en 35 quintales por hectárea. A su lado, la misma variedad -pero sembrada el 1#176; de diciembre- implantada sobre el mismo antecesor muestra una mejor apariencia y los pronósticos sobre su rendimiento se elevan hasta 40 quintales por hectárea. En iguales condiciones de manejo (ambas recibieron durante su ciclo 60 milímetros de agua de riego), el cultivo más tardío supera en performance productiva a la soja más temprana. La razón está dada por el momento de la campaña en que recibieron las lluvias. La fuerte sequía en la zona durante la segunda quincena de enero ha dejado la marca en las oleaginosas más anticipadas.

En el campo. Las diferencias de estado y evolución de los cultivos pudieron ser apreciadas el martes último por los productores que se dieron cita en el establecimiento, próximo a Monte Cristo, que integra la red de Campos Líderes de Nidera.

"Las variedades sembradas en la segunda fecha tuvieron un mejor aporte de agua, por lo que sus rendimientos serán mayores", adelantó Francisco Rufail, responsable del Departamento Comercial de Miguel Gazzoni, propietaria del campo experimental.

Lo mismo sucede con el maíz bajo riego. Mientras la cosecha del híbrido AX 882 MCLMG, sembrado el 22 de octubre, registró en las tolvas una productividad de 120 quintales por hectárea, el AX 852 HX implantado el 11 de diciembre tiene todo para aportar un mayor volumen. El déficit híbrido que debió soportar durante su ciclo, hizo que el maíz temprano recibiera 220 milímetros de agua complementaria. Con un período posterior de lluvias más regular, a partir del inicio de febrero, el lote de segunda sólo recibió 80 milímetros de riego.

Referente. Con 300 hectáreas, de las cuales 180 están ocupadas por cuatro círculos de riego, La Curva volvió luego de dos años a ser sede de una jornada de Campo Líder Nidera. El paro agropecuario de 2008 y una tormenta de granizo que afectó los cultivos durante el año pasado habían interrumpido, en forma momentánea, su realización. En su versión 2010 vino con todo. Se mostraron 31 ensayos de maíz de primera, 36 parcelas experimentales con híbridos de segunda, 35 ensayos con soja de primera y una prueba con tres fechas de siembra para la variedad cordobesa 4969, que ya lleva tres años en el mercado.

En toda su superficie, el manejo de la rotación es estricto: el trigo -cuando se puede hacer-, la soja y el maíz se reparten en partes iguales. El paquete sojero incluyó una siembra a 42 centímetros entre surcos con la inoculación de la semilla.

"No son lotes que tengan como techo 35 quintales. Este año el aporte hídrico fue menor. Pero con este manejo y con el grupo de madurez adecuado el techo productivo está cerca de los 39 quintales", aclaró Rufail.

En el caso del maíz, el híbrido fue sembrado a 52 centímetros con una estrategia de fertilización que incluyó 150 kilos de una mezcla integrada por 33 por ciento de nitrógeno, 10 por ciento de fósforo y seis de azufre. Además de 150 kilos de urea.

Una generalidad. Si bien los resultados obtenidos en La Curva corresponden a un campo experimental, los primeros datos brindados por la cosecha en la zona marcan un diferencial en función de las fechas de siembra.

Si bien representan el menor número de lotes, las variedades tempranas de grupos cortos sembradas en la fecha de siembra óptima- pero afectadas por problemas hídricos- están reportando entre 18 y 22 quintales por hectárea. "A comienzos de la próxima semana va a comenzar el grueso de la cosecha de soja de primera sembrada más tarde, con mejor disponibilidad de agua, y los rindes promedios serán de 28 quintales", vaticinó Rufail.

A pesar de los augurios que anunciaban la llega de El Niño con lluvias por encima de los registros normales, el año fue malo en el norte para grupos cortos. Los ensayos y resultados a campo muestran que los grupos de madurez entre 4,4 y 5,5 tienen los mejores resultados cuando aprieta la seca.

“No es que la zona no sea para grupos de madurez menos de cuatro; sucede que este año no había recarga del perfil y las lluvias se demoraron”, aclaró Rufail y dejó su consejo. “La recomendación es que el productor no debería sembrar la totalidad de su campo con grupos de madurez de soja menos de cuatro; tal vez hasta un 25 por ciento y el resto distribuirlo en los diferentes grupos”, completó el técnico.

Se ponen a punto. Todavía hay cultivares en la zona norte a los que les falta entre 20 y 25 días para la cosecha y que van a llegar a buen término. A di ferencia de lo que puede ocurrir más al sur, la ocur rencia de una helada temprana no está dentro de las probabilidades para lo que queda de la campaña.

"Se va a redondear un ciclo más que aceptable, con rindes promedios de 28 quintales", sostuvo Rufail, a cargo del Departamento Comercial de la empresa Miguel Gazzoni. En este ambiente que ofrece días más libres de heladas, y si la provisión de agua acompaña, está la posibilidad concreta de hacer soja y maíz en siembras de octubre a diciembre, con buenos rindes.Calidad de suelo. Pero el agua –en aquellos lugares donde llegó en tiempo y forma– tampoco alcanzó para solucionar todos los problemas. El aún incipiente avance de la cosecha en el centro norte cordobés está evidenciando algunas deficiencias de manejo, en especial en el cuidado del suelo.

"No siempre la presencia de lluvias en el momento justo son indicios de mayores rendimientos", sostuvo Fernando Gazzoni,integrante de la empresa familiar que trabaja el establecimiento La Curva.

Más allá del esquema de rotación adoptado, el suelo ha comenzado a pasar la factura por la falta de una estrategia integral en la reposición de nut rientes, advierte el técnico.

A tal punto que el salto genético que vienen dando los semilleros todas las campañas queda absorbido por las deficiencias que exhibe la calidad del perfil.

“En 2006, cuando teníamos liberación de nutrientes, la soja llegaba a 40 quintales por hectárea. Hoy, que hay mejor genética, la respuesta productiva es la misma, o inclusive se puede ver disminuida”, admitió Gazzoni.

La solución es avanzar hacia la adopción de planteos de fertilización que incluyan un suministro de nutrientes superior al previsto para alcanzar un rendimiento objetivo.