Cogollero del maíz: “Hay menos población, pero el problema no pasó”
El especialista Daniel Igarzábal presentó un libro en el que analiza al detalle las características de esta oruga resistente a los maíces Bt.
“Cogollero del maíz y otras orugas del género Spodoptera” es el título de un libro elaborado por el ingeniero agrónomo y especialista en plagas, Daniel Igarzábal, con el auspicio de la multinacional Dupont.
El autor, premiado por Agrovoz el año pasado, lo presentó durante el 13° Encuentro Nacional de Monitoreo y Control de Plagas, Malezas y Enfermedades que se desarrolló en el Hotel Quórum, organizado por la consultora Halcón Monitoreos, dirigida por Igarzábal y Roberto Peralta.
Según resumió a Agrovoz, "es un material de consulta para campo; no se trata de un libro científico sino de cuestiones que pueden ayudar a tomar decisiones en el lote".
Plaga
Para Igarzábal, un libro que analice al detalle las características de este gusano se fundamenta en que se trata de la plaga principal que afecta a los cultivos argentinos, desde que hace un par de campañas “quebró” la resistencia de los maíces Bt.
“No es investigación propia sino un racconto de muchísimos trabajos de investigación, con los datos más importantes que un técnico debe tener en cuenta para tomar las mejores estrategias de prevención y control”, manifestó el experto.
Por ejemplo, esta suerte de “manual” del cogollero brinda pautas para saber diferenciarlo de otras orugas similares que, si no se reconocen bien, pueden fallar las estrategias de control, debido a que tienen diferente tolerancia a la aplicación de insecticidas.
Panorama
Según Igarzábal, hay que tener cuidado con el cogollero porque si bien es cierto que la presión de la plaga ha disminuido, el riesgo latente de que vuelva a tener un impacto fuerte como en el ciclo 2013/14, continúa.
“El cogollero hoy está igual que el año en que se habló el quiebre de la resistencia, pero en poblaciones más pequeñas. Sigue habiendo individuos resistentes, pero la población es muy baja; antes la proporción era una oruga por planta y ahora quizás es una por hectárea. Pero la resistencia no cambió, sí la población; entonces uno puede creer que el problema pasó y no, si llega a venir un año con altas poblaciones vamos a volver a sufrir los mismos problemas de la campaña 2013/14”, explicó Igarzábal.
Para evitar brotes, el especialista destaca la necesidad de monitoreos permanentes: cada siete días como mínimo y cada cuatro en períodos de calor intenso. “Si uno va al lote a ver el cogollero y el gusano ya está adentro del maíz, por más producto que le ponga y dosis que le aumente, no va a poder controlarlo”, subrayó.

