Planes y urgencias federales
Se aceptaría una propuesta de Argentrigo para liberar un 35% de las exportaciones de trigo de la futura cosecha. Carlos Petroli.
En medio de la impaciencia de diferentes regiones productoras, el ministro nacional de Agricultura Julián Domínguez se mostró activo esta semana. Tuvo su primera prueba de fuego ante la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, ahora dominada por agrodiputados y representantes de la oposición. Luego se trasladó a Rosario para presidir el remate del primer lote de soja de la temporada y encabezar una reunión de ministros provinciales, en el Consejo Federal Agropecuario (CFA).
El paso de Domínguez por Diputados no disipó demasiado la presión por medidas y definiciones, con incertidumbres que no terminan de aclararse cuando se aproxima, por caso, el inicio de la siembra de trigo. En este ítem, el Gobierno juega con la tranquilidad de que lo peor ya pasó -el efecto sequía#8212; y que, finalmente, dispondrá algunos incentivos para asegurar un piso de 4,5 millones de hectáreas (en 2009 no se llegó a tres millones de hectáreas).
El titular de la comisión, el ruralista Ricardo Buryaile, se hizo eco de uno de los planteos en materia agrícola: al Gobierno hoy le resultaría menos oneroso en términos fiscales (unos 150 millones de dólares) quitarle las retenciones al trigo y al maíz -lo que incentivaría más la producción-antes que insistir en los mecanismos de devolución e intervención de stocks. Al cierre del encuentro del CFA, desde Agricultura se informó ayer que en el cónclave con los ministros provinciales se acordaron los mecanismos de comercialización que permitirán financiar la siembra y garantizar el abastecimiento doméstico.
Para esto, se tomará la propuesta de Argentrigo para adelantar un 35 por ciento de las ventas al exterior de la próxima campaña, aunque no se detalló cómo será la operatoria.
Planes en borrador. Con los gremios de la carne golpeando a las puertas del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por el cierre de exportaciones de carne -lo que a su vez gatilló la paralización de algunas plantas frigoríficas y caída de puestos laborales#8212;, Domínguez defendió las bondades de sus últimas decisiones: el aumento del peso mínimo de faena, la suspensión de las compensaciones a los feedlots y la garantía de un umbral exportable de 400 mil toneladas este año (asegurándose 10 mil toneladas mensuales de carne termoprocesada y de conserva).
En materia ganadera, donde la cartera recibió elogios y críticas repartidas por esas decisiones, el ministro explicó ante el CFA las metas del "Plan federal del Bicentenario de ganados y carnes". Su objetivo, se dijo, es desarrollar en las regiones ganaderas mecanismos de inversión, mejora genética y aumento de la producción de forraje y la producción de carnes alternativas (como la porcina y aviar).
Todo esto como parte de un plan estratégico agroalimentario 2010-2016 encomendado por la Presidenta.
Mientras Domínguez puso énfasis ante productores y operadores para indicar que no fue puesto en ese lugar "para ser un obstáculo" sino para ratificar el destino de la Argentina, en el año de su Bicentenario, los líderes agroindustriales que estuvieron en la Bolsa rosarina pasaron un listado de los deberes pendientes.
¿Y el plan circunvalar? El más significativo fue para el área de infraestructura: con siete mil camiones diarios colapsando en el pico de la cosecha los accesos a las aceiteras, plantas de biodiésel y puertos a la vera del Paraná, el presidente de la Bolsa rosarina, Cristián Amuchástegui pidió al Gobierno nacional que acelere las obras del plan circunvalar.
A principios de 2008, la Nación adjudicó obras del estratégico anillo ferrovial por más de 200 millones de pesos, pero la ejecución del proyecto no avanzó con la velocidad requerida, con otro récord productivo a la vuelta de la esquina.

