Los precios buscan representatividad
El Rofex trabaja en un instrumento para determinar el valor de las entregas a fijar a través del Mercado a Término.
Las distorsiones de precios que soportan los mercados agrícolas en el país, en especial el trigo y el maíz, han llevado a los actores que intervienen en el comercio a diseñar nuevos mecanismos que aporten mayor representatividad a las cotizaciones que se fijan.
El cerrojo a las exportaciones de ambos cereales dispuesto por el Gobierno hirió de muerte al precio de pizarra que fijan las cámaras arbitrales. Si no hay ventas al exterior, los exportadores no compran granos y por lo tanto no hay operaciones representativas para informar y constituir el valor de pizarra. En tiempos de cierre de exportaciones, la única referencia para la mercadería física era el FAS teórico informado diariamente por la Secretaría de Agricultura de la Nación, un valor que, según operadores y consultores, no es tomado como referencia por el consumo interno.
En la búsqueda de mayor representatividad en las cotizaciones para la mercadería física, la Bolsa de Comercio de Rosario trabaja en una alternativa para los negocios "por fijar"; aquellos en los que el productor entrega el grano sin ponerle precio y se difiere de común acuerdo con el acopio o exportador su fijación, que estará a cargo del vendedor, y que hoy representa el 50 por ciento de la operatoria del mercado disponible. El camino elegido es el mercado de futuros.
"La mejor opción de transparencia la ofrece el mercado a Término", aseguró a La Voz del Campo el titular de la Bolsa rosarina, Cristián Amuchástegui. La nueva alternativa, sin embargo, no va a significar la desaparición del mercado físico "a viva voz". Será un complemento. A tal punto que la Cámara Arbitral de Rosario también tiene en carpeta cambios en la determinación del precio de pizarra, con la meta de hacerlo más representativo.
Letra chica. Atento al pedido de la entidad bursátil, el Mercado a Término (Rofex) diseñó un procedimiento mediante el cual el productor que tenga una operación de mercado disponible con entrega del grano va a poder realizar la fijación del precio mediante contratos de futuros. El mecanismo ya fue remitido a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y podría estar en vigencia en los próximos 60 días.
La herramienta operativa, que ya generó negocios en el pasado y que se está estandarizando para hacerlo más práctico, va a ser complementaria de la modalidad de fijación de precios a través del precio de pizarra. No se trata de un sistema que vaya a reemplazar al precio que fija la Cámara Arbitral. Son dos modalidades diferentes, reiteran sus precursores.
El Rofex será el encargado de marcar la cancha sobre la cual se van a desempeñar vendedores y compradores. Establecerá la regla básica para que el instrumento no quede tan librado al acuerdo entre las partes.
Un ejemplo contribuirá a entender mejor el futuro mecanismo. Un productor (vendedor) entrega en junio un volumen determinado de soja y con el exportador (comprador) acuerda que el precio se va a fijar más adelante. En lugar de una cláusula de fijación como la que existe hoy, y que puede ser la pizarra de Rosario, el vendedor y comprador pactan de común acuerdo que la fijación se va a realizar con los precios de los futuros de noviembre, por caso. El vendedor, en cualquier momento del plazo, entre la entrega del grano y el vencimiento de los contratos en noviembre -y cuando el precio le guste- va a vender ese día contratos de futuros en el mercado.
"Va a tener que realizar en ese momento una venta al precio que se está negociando en el mercado de futuros", explicó Diego Fernández, gerente del Rofex.
Luego de que negoció esos contratos en el Término, el vendedor le avisa por un mecanismo electrónico del Rofex al comprador que hizo una venta de un número determinado de toneladas a un precio futuro de soja noviembre y que lo aplica a la fijación del precio. Ese tonelaje, en lugar de registrarse como ventas del productor, se va a anotar en una cuenta específica que va a tener el comprador para estas fijaciones.
Con esa venta a futuro, el vendedor determinó un precio de la soja noviembre de, por ejemplo, 230 dólares por tonelada.
“Pero no va a tener que poner los márgenes y diferencias, porque la operación va a ser registrada en la cuenta del comprador. La venta la hizo a sólo efecto de definir qué precio va a tener que pagar el comprador por esa mercadería”, agregó el gerente del Rofex.
El comprador, a todo esto, también va a tener que ir haciendo compras de contratos a futuros para neutralizar las ventas del vendedor. Lo puede hacer antes, en simultáneo o después que el vendedor; en cualquier momento entre junio y noviembre.
Proceso estándar. Según Fernández, la operación es simple. "Lo que hace el Rofex es estandarizar un procedimiento mediante el cual cada comprador va a tener una cuenta de registro que se va a llamar 'operaciones a fijar' y que es donde se van a ubicar los contratos que los vendedores le van fijando", precisó.
A los efectos de la facturación y del cobro por parte del productor, el precio del mercado de futuro– que es en dólares y está referido a operaciones de noviembre– va a tener que ser convertido a un equivalente de contado y en pesos.
En efectivo y en pesos. El Rofex está estudiando la posibilidad de contribuir en el cálculo de los descuentos y en los tipos de cambio a aplicar para su determinación en pesos, o de lo contrario dejar librado a las partes su magnitud.
Esto aún no está definido.
En el Mercado a Término, por lo general, si el productor vendió a futuro y dejó abierta la posición puede tener diferencias de precios que pueden ser positivas o negativas. La novedad que aporta este procedimiento es que el productor vende futuros en el mercado pero luego esa cartera es automáticamente transferida al comprador, de manera que no va a tener diferencia a favor ni en contra.
“Si vendió futuros a 230 dólares, el productor va a cobrar el equivalente a esos 230 dólares en pesos, producto de la fijación, pero los márgenes (positivos o negativos), si los hubiera, van a estar de lado del comprador”, destacó Fernández.
En definitiva, el comprador va a pagar esos 230 dólares convertidos en pesos y transformados en un precio de contado, en el cual está contemplado el almacenaje y el de interés. El Rofex también está analizando si estandariza y calcula ese valor, a los fines de que el precio de contado pueda ser informado por la institución; de lo contrario, se dejará librado a las partes.
Si bien la registración de contratos de futuros implica para el productor un costo (el derecho de registro), su magnitud es irrelevante en comparación con el valor de la mercadería operada, sostienen desde el Rofex. Para ayudar a su puesta en práctica, la nueva modalidad vendrá de la mano de una campaña de difusión.

