La estrategia china
A pesar de la decisión de China de suspender la compra de aceite de soja argentino, el mercado no ha tenido la reacción bajista que se esperaba. Pablo Adreani.
Si bien China anunció que no va a comprar aceite de soja de la Argentina, de aquí a los próximos dos o tres meses, el mercado no ha tenido la reacción bajista que se esperaba. Por el contrario, muestra cierta tendencia sostenida.
No solamente la soja sino también el resto de los productos, como el trigo y el girasol mantienen la misma tendencia, con algunas bajas puntuales en el caso del maíz.
Sucede que el maíz está sorprendiendo con los rendimientos cosechados hasta el momento, con muchos casos de rindes récord y un nivel que se consolida por arriba de los 100 quintales por hectárea. Todo contribuye a un volumen de producción que muchos estiman por arriba de los 20 millones de toneladas.
En el plano comercial, el Gobierno ha autorizado hasta el momento ROE verdes para maíz por un total de casi seis millones de toneladas, contra un saldo exportable que puede llegar a acariciar los 10 millones de toneladas.
Sin embargo la liberación de los ROE (registros de exportación) hasta el momento no acumulan suficiente volumen como para poder absorber el abundante volumen de oferta que se esta viendo en el mercado. De ahí las sensibles bajas registradas en el precio del maíz disponible, mientras que la soja mantiene una tendencia sostenida con demanda firme.
Molienda propia. En el caso de la soja, la restricción por parte China, de no permitir el ingreso de aceite de soja proveniente de la Argentina, si bien parecería tener que ver con las medidas antidumping aplicadas por el Gobierno argentino a las importaciones de dicho país, de zapatillas, textiles, la medida tiene más que ver con una estrategia comercial-empresaria del gobierno chino de tomar ventaja de dos hechos que no son menores.
En primer lugar, China es el principal comprador de poroto de soja y de aceite de soja del mundo, y en el último caso la Argentina es el principal exportador de aceite a dicho destino. En segundo lugar, China aumentó su volumen de compras de poroto de soja durante el último cuatrimestre de 2009 y primer trimestre de 2010, principalmente de los Estados Unidos y del Brasil, los mayores exportadores, lo que le produjo un considerable aumento de sus existencias de soja física en sus plantas procesadoras de aceite. Entonces el escenario que ven los chinos es bastante provechoso para ellos; por un lado tienen suficientes stocks de poroto de soja para poder abastecer su mercado interno y sus fábricas de aceite podrían ver reducido su volumen de molienda si, en este contexto y esta coyuntura, se permitiera el ingreso de aceite de soja de la Argentina, mucho más competitivo y más barato que el aceite de producción local. Por otro lado, ven que Sudamérica está consolidando una súper cosecha de casi 140 millones de toneladas. El razonamiento chino entonces concluye con el siguiente análisis: si tengo suficiente cantidad de poroto de soja en mis existencias, si mis plantas de aceite lo pueden procesar todo de aquí en los próximos dos o tres meses, para qué voy a comprar aceite de soja importado que me ingresa a buen precio y me compite con mi propia industria aceitera local. Conclusión: busco una excusa para no importar aceite de soja de la Argentina.
Impacto en los precios. En este caso, la exigencia de un máximo de 100 partes por millón de hexano en el aceite que data de más de 5 años atrás, viene como anillo al dedo al gobierno chino y es la excusa no tan perfecta para "prohibir " su ingreso.
En el corto plazo estamos viendo una sostenida demanda de poroto de soja, y tiene que ver con la propia demanda de China que es habitual comprador de la Argentina.
Para que nos quede claro, los chinos cierran la importación de aceite para favorecer a su industria y aumentan las compras de poroto de soja para procesar un cada vez mayor volumen internamente. En el mediano plazo, China no podrá independizarse de las compras de aceite de soja de la Argentina, pues 1,8 millones de toneladas de aceite no son fáciles de reemplazar por industria local. Pero en el corto plazo, la medida podrá tener un impacto bajista sobre los precios de la soja y del aceite; pues si las aceiteras argentinas no pueden procesar, porque no pueden embarcar aceite, entonces deberán bajar drásticamente sus planes de molienda. Con lo que tendrían que reducir así la fuerza de su demanda de compra interna, y pudiendo tener un impacto bajista sobre los precios al productor argentino.

