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Ensayos. La Asociación Rural Sierras Chicas busca controlar el avance de especies vegetales exóticas

Con el apoyo de diversas instituciones, realizan ensayos para generar evidencia científica local para preservar el ecosistema serrano, principalmente los pastizales de altura.

27 de enero de 2025 a las 03:49 p. m.
La Asociación Rural Sierras Chicas busca controlar el avance de especies vegetales exóticas
La Asociación Rural Sierras Chicas comenzó a trabajar en un nuevo proyecto que busca controlar el avance de especies vegetales exóticas en las sierras de Córdoba. (Gentileza ARSCH)

La Asociación Rural Sierras Chicas (ARSCH) comenzó a trabajar en un nuevo proyecto que busca controlar el avance de especies vegetales exóticas en las sierras de Córdoba y proteger los pastizales de altura, fundamentales para conservar la biodiversidad de este ambiente.

La iniciativa integra los esfuerzos conjuntos de los ministerios de Ambiente y Bioagroindustria de la provincia de Córdoba, el INTA, y el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Conicet.

“La problemática de las especies vegetales exóticas es uno de nuestros proyectos prioritarios, debido a que afecta transversalmente a todos nuestros socios”, dijo Carlos Cárcano, presidente de la ARSCH.

“La misión de nuestra asociación es preservar el ecosistema socioambiental serrano, que tiene una gran biodiversidad y un enorme valor ecológico, pero que está amenazado por la propagación de plantas exóticas invasoras. Por eso, este plan busca entender la situación, estudiar posibles soluciones y promover la sustentabilidad del ecosistema”, agregó.

La iniciativa comenzó a gestarse en 2022 y finalmente pudo concretar sus acciones iniciales en enero de 2025, cuando referentes de las distintas instituciones involucradas llevaron a cabo los primeros trabajos en la Estancia San Miguel, ubicada en las Sierras Chicas de Córdoba.

“En la primera etapa estamos realizando pruebas piloto, con ensayos donde identificamos plantas exóticas y generamos distintas metodologías de control, con protocolos que fueron determinados por el Ministerio de Ambiente”, explicó Cárcano. “Estamos pidiendo autorizaciones para que los ensayos puedan replicarse en distintas zonas, y que involucren a las especies exóticas que en 2024 fueron afectadas por el fuego”, adelantó.

Falta de información

Hace dos años, cuando desde la ARSCH empezaron a avanzar sobre el proyecto, advirtieron que no había bibliografía científica local sobre exóticas invasoras.

“Recién ahora se está empezando a hacer estudios locales”, señaló el Cárcano, y destacó la necesidad de contar con estudios académicos propios para avanzar sobre la toma de decisiones.

“Nuestro objetivo es generar los primeros trabajos a través de los cuales se obtenga información para compartir con nuestros socios y con la comunidad, y definir qué estrategias queremos para nuestras sierras”, explicó. “Tenemos que generar evidencia científica y transformarla en metodologías que nos sirvan a todos, para que cualquier persona que quiera frenar el avance de la flora invasiva en su propiedad, pueda aplicar un protocolo aprobado por las autoridades de control”, informó.

Pérdida de biodiversidad

En los pastizales de altura de las Sierras Chicas se identificaron, en mayor medida, cuatro grupos de exóticas. Estos son el complejo integrado por las especies Pyracantha, Crataegus y Cotoneaster; la zarzamora (Rubus ulmifolius), el Siempre Verde y la rosa mosqueta (Rosa rubiginosa). Estas especies tienen características comunes por su alta capacidad de dispersión y reproducción, su crecimiento acelerado, la reproducción temprana y la ausencia de enemigos naturales.

Cárcano explicó que “la planta exótica llega a un nuevo ambiente, casi siempre introducida por el hombre, se reproduce y se establece o naturaliza. Después de un tiempo de latencia, empieza a invadir. Llevan mucho tiempo desde la naturalización hasta la latencia y la invasión. Pero una vez que empiezan a invadir, el proceso es exponencial. Este ciclo puede demorar 30 o 40 años, pero cuando explota, invade las sierras por completo, amenazando la supervivencia de los pastizales”, lamentó.

En este sentido, detalló que el Siempre Verde se introdujo en Argentina a comienzos del siglo XIX. Según un estudio publicado en 2012, recién en 1983 se observaron las primeras 50 hectáreas invadidas con este árbol y para el 2006 ya había dominado más de 2.500 hectáreas.

“Para 2024 estimamos que el crecimiento supera las 10.000 hectáreas en la zona, afectando seriamente el bosque nativo”, subrayó.

El crecimiento de estas plantas invasivas impacta sobre todas las especies nativas. Un trabajo científico realizado en la provincia de Córdoba, muestra que en un bosque de Siempre Verde es posible encontrar solo cuatro variedades de anfibios, mientras en un bosque nativo ese número se duplica. En las áreas que no están invadidas también se detectaron 24 especies más de aves que en las invadidas.

“La gran mayoría de las aves autóctonas (como el rey del bosque, cuclillo canela, chinchero grande, tacuarita azul y arañero cara negra) anida en los pastizales. Por eso también se destaca la importancia que revisten los pastizales para la fauna local. En cambio, el crecimiento de bosques exóticos favorece la proliferación de aves más generalistas, como cotorras, palomas y zorzales”.

Impacto sobre el agua

Según Cárcano, “las especies exóticas invasoras representan una de las causas de pérdida de biodiversidad más importantes en el mundo, junto con el cambio climático y la deforestación. Por eso debemos tratarlas con el principio de precaución establecido por el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas”.

Para argumentar cómo el avance de las especies exóticas invasoras atenta contra los servicios ecosistémicos, se refirió a distintos estudios que alertan sobre cómo ciertas plantas que no son autóctonas comprometen los recursos hídricos serranos.

“Datos preliminares de un estudio aún no publicado, indican que el reemplazo del bosque nativo por el Siempre Verde reduce la disponibilidad de agua entre un 15 y un 18%. Esta problemática afecta a toda la región, donde cada año tenemos una menos agua. En las sierras de Córdoba es notable la disminución de los caudales en los ríos y arroyos. Incluso vemos vertientes que se han secado y no se han vuelto a abrir”, señaló.

Un estudio realizado en la provincia de Córdoba también advierte sobre el impacto de las forestaciones comerciales, de pinos y eucaliptus, que pueden reducir hasta en un 40% el rendimiento hídrico de las cuencas.

“Las cifras son alarmantes”, dijo, y si bien aclaró que en la zona no hay grandes desarrollos forestales, indicó que la demanda de agua de las especies perennes, como el Siempre Verde y el pino, es constante durante todo el año, mientras los pastizales de altura consumen este recurso de un modo estacional.

Además sirven como una esponja, porque captan todo el agua de las lluvias, lo retienen y distribuyen mejor, además de promover la biodiversidad por debajo de sus hojas y en las raíces.