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En el Mundial, pero fuera de la cancha

De mantenerse los derechos de expotación en los actuales niveles y sin una adecuación cambiaria, el agro tendrá números muy finos en la próxima campaña. Carlos Petroli.

11 de junio de 2010 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
En el Mundial, pero fuera de la cancha

¿ Devaluar o bajar las retenciones? Con números mu cho más finos y amenazado s por efecto de ambas variables, el agro busca colocar esta discusión en la agenda oficial.

Los funcionarios de Industria y de Agricultura (Débora Giorgi y Julián Domínguez) mencionan que no hay preocupación del Gobierno por este lado; que el tipo de cambio local sigue siendo competitivo.

Lo cierto es que el desajuste cambiario, acicateado por la inflación, y el piloto automático en las tasas de las retenciones inciden cada vez con más peso en las expectativas de los productores.

En el Congreso Argentino de Girasol, la semana pasada, este cultivo fue puesto sobre la mesa como un ejemplo emblemático del impacto negativo de las retenciones, por el castigo a una de las economías regionales extrapampeanas (aunque no es el único caso).

Los actores de esta cadena se mostraron preocupados: la pelea política que prolongó el Gobierno con el sector dejó fuera de la cancha al girasol. De la manera más diplomática, pero sin mirar para otro lado, los empresarios y técnicos reconocieron que están en la búsqueda de distintas variantes para lograr una modificación -no necesariamente una eliminación- en los derechos de exportación.

Por la misma cuerda, el girasol fue presentado como un leading case (caso testigo) de caída de competitividad por las retenciones (hoy en 32 por ciento para el grano y 30 por ciento para el aceite). Y una de las comparaciones fue ésta: los precios de los aceites vegetales cayeron 40 por ciento en los últimos dos años, pero las retenciones no se movieron.

Ucrania, en Europa del Este, uno de los pocos productores mundiales que tienen este gravamen (12 por ciento) le arrebató a la Argentina la chapa de primer exportador mundial de aceite de girasol.

Escenarios. Entre los "factores de éxito" para recuperar el cultivo, los actores locales proponen adecuar las retenciones para restablecer su competitividad internacional, seguir investigando tecnologías para bajar los costos unitarios de producción y profundizar la interacción público-privada para una visión compartida del negocio.

Un trabajo de los economistas Luciano Cohan y Ramiro Costa, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, demuestra en una simulación que, de eliminarse los derechos de exportación, el actual valor agregado de 693 millones de dólares crecería un 56 por ciento; llegaría a los 1.083 millones y el Gobierno no tendría una disminución de la recaudación fiscal, sino que la aumentaría por la vía de los otros impuestos.

El economista Juan Llach, coautor de diferentes trabajos para la Fundación Producir Conservando, también proyecta resultados positivos en términos fiscales en un escenario de gradual sustitución de los derechos de exportación.

Advierte que son muy pocos los países productores de agroalimentos en el mundo que aplican retenciones y que la Argentina debería avanzar para acercarse a los que no utilizan esta herramienta, que afecta en mayor grado a las zonas con menor desarrollo relativo y acentúan las desigualdades regionales.

En su último trabajo para la FPC (www.producirconservando.org.ar), Llach plantea un nuevo sistema de incentivos a la producción, comparable al vigente en los países que compiten con la Argentina como hilos conductores para la integración sectorial y regional, y también para una mejor inserción externa.

Entre las medidas propuestas, figura la eliminación gradual de todos los impuestos distorsivos, salvo los que coadyuven a un desarrollo integrado del agro, las agroindustrias y las manufacturas (como el "diferencial oleaginoso"). También la eliminación gradual de los sesgos anti-exportadores que limitan el desarrollo del país, sobre todo el de las economías regionales; el reemplazo gradual de los derechos de exportación por el impuesto a las ganancias, manteniendo diferenciales como el de las oleaginosas.