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Buryaile llamó al productor cordobés intimado por Monsanto

Se trata de Marcos Rodrigué, quien también es intendente de Inriville, y es uno de los principales productores del país. 

29 de marzo de 2016 a las 10:44 a. m.
Buryaile llamó al productor cordobés intimado por Monsanto

En medio de la disputa entre Monsanto y los productores por el cobro de un canon por el uso de la soja Intacta, el ministerio de Agroindustria sigue intentando acercar posiciones entre ambas partes.

Un nuevo capítulo se dio con un llamado realizado por el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, al productor cordobés, Marcos Rodrigué, quien recientemente amenazó con plantear un amparo judicial contra Monsanto si la empresa insistía en retenerle en el puerto 15 dólares por tonelada de soja para cobrarse la utilización de la tecnología resistente a insectos.

Rodrigué es el titular del Grupo La Redención Sofro, una de las compañías de servicios agropecuarios más grandes del país, que administra 50.000 hectáreas en toda la Argentina. Además, desde el 2007 es el intendente de Inriville, en el sudeste provincial.

Palabras

Según publica La Nación, Buryaile le habría reconocido a Rodrigué que está de acuerdo con el reclamo de los productores. "Está de acuerdo con el reclamo de los productores y también con el ingreso de las tecnologías", afirmó Rodrigué sobre las palabras de Buryaile.

El ministro también le habría señalado que hace falta una ley de semillas que contemple todos los temas en debate, entre otros, las regalías y el uso propio. La aprobación de una nueva normativa es una de las promesas que formuló Buryaile desde que asumió.

La ley vigente es de 1973, cuando la soja ocupada apenas el dos por ciento de la superficie que ocupa hoy y no existía la biotecnología ni menos el concepto de “uso propio” (productores que compran una semilla con una determinada tecnología y la reproducen en su campo para luego utilizarla en campañas venideras).

El conflicto

La controversia entre Monsanto y los productores comenzó a mediados del año pasado cuando, mediante un acuerdo con exportadores, la multinacional instrumentó un sistema de control para detectar la presencia de sus productos transgénicos con un test en acopios y puertos. De esa forma, pretende lograr el cobro del canon en caso de que el productor no lo haya pagado antes.

Los productores firman una cláusula en los contratos de granos aceptando el test. La dirigencia del agro denuncia que la compañía procura realizar así una retención compulsiva. La situación llegó a denuncias ante Defensa de la Competencia por parte de la Sociedad Rural, Coninagro y Federación Agraria. CRA, por su parte, envió cartas documento.

En tanto, Monsanto replica que su modelo es opcional y que el productor puede seguir usando la tecnología anterior (resistente a glifosato), que no paga canon. La semana pasada, la multinacional buscó acercar posiciones flexibilizando las condiciones de cobro del mencionado canon, permitiendo abonar anticipadamente 9,60 dólares por tonelada, 40 por ciento más barato que los 15 dólares que intenta cobrar cuando la tecnología es detectada directamente en puerto.

El caso Rodrigué

Rodrigué explicó al sitio valorsoja.com que "dos años atrás compré una bolsa a Don Mario para probar en el norte del país un germoplasma nuevo que tenía incorporando el evento de Monsanto con el valor del canon incluido. El año pasado quisimos comprar el mismo germoplasma pero no tenía incorporado el canon: teníamos que negociarlo con Monsanto. Entonces pedimos los cultivares sin el gen RR2 Pro, pero la gente de Don Mario nos indicó que no tenían; sólo disponían de bolsas con el gen de Monsanto".

Y continuó: “Antes de las vacaciones nos llamaron de Monsanto para decirnos que nos convenía pagar el canon de Intacta antes de la cosecha porque era más barato. Pero le respondimos que no íbamos a validar esa metodología de cobro”.

A principios de marzo, comenzó a cosechar soja en Bandera (Santiago del Estero) y la despachó, por intermedio de la corredora Zeni, hacia una terminal de Oleaginosa Moreno (Glencore), que, al recibirla, detectó la presencia del gen RR2 Pro para luego informar de tal situación a Monsanto.

“Comencé a recibir facturas de Monsanto de 15 dólares por tonelada por el canon de Intacta; si el rinde promedio en Bandera termina siendo de 30 qq/ha, entonces eso implica que Monsanto se quedará con el 50% de la rentabilidad”, indicó Rodrigué.

Pero consideró que si bien está a favor de la tecnología y siempre compró semilla fiscalizada, “esto me parece una provocación por parte de Monsanto. Ya tuvimos demasiado con Cristina (Fernández de Kirchner) y (Guillermo) Moreno como tener que sufrir lo mismo de una empresa”.

“Es imposible decir que esto es un acuerdo entre privados porque aquí no hubo ningún acuerdo: la venta tiene incorporada de manera compulsiva una cláusula que yo no validé en ningún momento”, agregó el empresario.

“Los nuevos germoplasmas vienen todos con el gen Intacta, pero el productor debería tener alternativas, así como toda autopista tiene una colectora para aquellos que no quieren usarla. Tenemos que terminar con estas cuestiones arbitrarias, compulsivas, que se imponen de prepo. Es preocupante que, más allá de cuán fantásticos sean tecnológicamente, que no les importe la gente, que en definitiva son sus clientes”, completó.

Y remató: “Tenemos que terminar con la bolsa blanca. Pero no podemos validar sistemas en los que no intervenga la competencia. Me he peleado muchas veces en mi vida por defender el pago de la tecnología, pero en el marco de un sistema razonable. El gobierno no se puede desatender de esta situación”.