Atentos con el girasol
Una contracción de la oferta ruso-ucraniana, por razones climáticas, impactaría significativamente en los precios de la cosecha 2010/2011. Leandro Gorrin.
La mitad de la producción mundial de girasol está concentrada en solo tres países: Rusia, Ucrania y Argentina, con los dos primeros aportando cada uno más del 20 por ciento del total. Este dato anticipa un serio problema de abastecimiento para los próximos meses si se confirma que la sequía del Mar Negro afectó a los cultivos, ya que las altas temperaturas y escasez de humedad golpearon con fuerza sobre las principales regiones productoras de la zona.
La cosecha en Europa oriental comienza generalmente en setiembre y se prolonga hasta el mes siguiente. Si bien la evolución de las plantaciones ya debería estar bastante avanzada ante la proximidad del período de recolección, lo cual podría disminuir las chances de sufrir daños, las condiciones climáticas han sido tan extremas que podrían limitar el volumen de la producción.
Teniendo en cuenta que las exportaciones de semilla y aceite de girasol a escala global en los últimos años fueron siempre creciendo a la par de la oferta ruso-ucraniana, una contracción en su abastecimiento podría impactar significativamente en los precios.
Esta situación plantea similitudes en relación con lo acontecido en el ciclo 2007/08, en el cual las cosechas de ambos países cayeron entre un 16 y un 21 por ciento respecto de la campaña previa.
En aquel momento, la demanda internacional pudo ser abastecida gracias al incremento del 33 por ciento en la producción argentina respecto del año anterior, lo cual compensó la menor disponibilidad en el resto del mundo.
Esto derivó en una fuerte suba de precios que, en el mercado interno, llevó a que el girasol supere por momentos el valor de la soja en hasta un 84 por ciento, situación que no volvió a darse desde entonces.
La clave de aquí en más será, primeramente, estar atentos ante la posible contracción de la oferta en el este europeo, algo que hasta ahora sólo se había planteado abiertamente para el caso del trigo.
En segundo lugar, habrá que evaluar si el abastecimiento interno será suficiente para suplir dicha merma. Hasta el momento, prevalece la idea de que la superficie de siembra en la nueva campaña sería superior al millón y medio de hectáreas, suponiendo un incremento del 17 por ciento en la comparación interanual.
Efecto Niña. A esto hay que sumar el efecto que podría tener sobre los cultivos el desarrollo del fenómeno climático conocido como "La Niña", que prevalecería en el país durante el segundo semestre del año, según los pronósticos.
En última instancia, habrá que tener en cuenta la evolución del mercado internacional de aceites, en el cual el de girasol suele diferenciarse del resto por su calidad. A raíz de todo esto, queda abierta la posibilidad de que se configure un año muy favorable para el girasol.

