Al sur de Nueva Zelanda, en la playa de Koekohe, se encuentran unas grandes esferas de piedra que despiertan la intriga entre los visitantes por su origen y perfección.
Conocidas como “las esferas de Moeraki”, estas piedras que llegan a medir hasta tres metros de diámetro datan de hace 60 millones de años, y son el resultado de los procesos de erosión y concreción a lo largo del tiempo.
¿Cómo se formaron? Se cree que fueron creadas por el endurecimiento de piedra de barro del período Paleoceno y luego se enterraron progresivamente en los acantilados que rodean a la playa. Recientemente han salido a la luz debido a la erosión de estos acantilados.
Por las características de su conformación, estas rocas son más resistentes a los efectos de la erosión y por lo tanto su forma se conserva a través del tiempo. Además, algunas presentan grietas extrañas, conocidas como “septarias”. Estas aberturas se llenaron con pequeñas cantidades de dolomita y cuarzo, así como con calcita marrón y amarilla, lo que le otorga a las esferas su apariencia distintiva.
Se puede visitar este extraño paisaje neozelandés en la playa de Koekohe, entre las ciudades de Moeraki y Hampden. Se accede a través de la carretera estatal 1.
Lo que dice la leyenda
Según la tradición maorí, las esferas de Moeraki son piedras sagradas. Los relatos cuentan que se formaron a partir de calabazas que arrastró la marea en el naufragio de la canoa Araiteuru, que perdió sus canastas de comida en la playa de Moeraki y terminó hundiéndose en Matakaea.