Una fábrica de cervecería artesanal, Innis & Gunn, le ofreció a Emmanuel una cantidad ilimitada de latas de cerveza para que pudiera realizar su viaje. El recorrido que comenzó en Edimburgo y continuó por países como Serbia, Bulgaria. El tramo de Grecia hasta India, la cervecería le pago el pasaje de avión. Toda una gran aventura, él, durante todo el camino, intercambio las latas que le habían dado por comida, hospedaje y transporte.
Después de haber recorrido un poco más de 8000 kilómetros durante ocho semanas regresó a su casa con la meta cumplida.

La gran sorpresa de Emmanuel fue que a pesar que en muchos lugares no entendía el idioma, todos compartían el lenguaje de la cerveza.
Un forma poco usual pero muy divertida de viajar. ¿Quien no quiere viajar de esa forma?