¿Quién no soñó alguna vez con conocer las islas griegas? De las más de dos mil que forman parte del país, Creta es la más grande y ofrece playas increíbles.
Una de ellas es Sweet Water (o Glyka Nera, que significa literalmente "aguas dulces"), que además es ideal si amás la naturaleza y los destinos solitarios por su difícil acceso: sólo se puede llegar en barquitos locales o a través de una caminata de media hora por los acantilados (siempre con buen calzado).
En este rincón del sur de la isla, el agua salada del mar -transparente y turquesa- se mezcla con el agua dulce de manantial que baja por las montañas. La costa es extensa, y está formada por partes con piedritas y partes con arena fina y árboles que dan sombra.
El ambiente en la playa es tranquilo y natural, gracias a que la falta de acceso terrestre la mantiene alejada del turismo masivo. Tiene desde hamacas y sombrillas para alquilar hasta una zona nudista y un único bar (Mermaid Island), que se encuentra sobre el agua y ofrece bebidas y platos griegos típicos, como souvlaki o ensalada de pulpo.
Qué hacer
Por la frescura y la claridad del agua, es perfecta para hacer esnórquel. Ahora, si tu idea es dedicarte a otros deportes acuáticos, mejor elegir otra playa: Sweet Water no tiene infraestructura ni alquiler de equipos para esas actividades, y justamente en esa sencillez radica parte de su encanto. También está permitido acampar en la playa.
Si te interesa este destino, agendalo para cuando se pueda volver a viajar.