La cueva, cuyo nombre deriva del nórdico antiguo para “arroyo sagrado”, es la entrada más grande del mar en las islas británicas y tiene una altura de 15 metros con una profundidad de más de 60 metros en el primer ingreso por 40 metros de ancho.
La segunda cueva tiene además una cascada interior de ocho metros de alto, con una superficie de casi 200 metros cuadrados y que puede verse desde una plataforma. La tercera recámara solo es accesible mediante un bote y apta para intrépidos.
Objeto de leyendas y relatos durante siglos, la cueva de Smoo es uno de los rincones más fascinantes de Escocia, además de contener parte de su historia geológica y cultural, con vestigios de habitantes primitivos durante el período Mesolítico. Más de 40 mil personas la visitan cada año.