Voy de Viaje
Juan Toselli

Palermo y a otro continente

Antes de abandonar Nápoles, no se puede dejar de visitar alguno de los santuarios “maradonianos”.

Redacción LAVOZ|28 de noviembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Palermo y  a otro continente

Antes de abandonar Nápoles, no se puede dejar de visitar alguno de los santuarios “maradonianos” con los que los napolitanos siguen celebrando la copa Uefa y el scudetto que Diego Armando Maradona les obsequió. Uno de ellos es el bar Nilo. donde, mientras se leen los recortes y los carteles dedicados al “Diego”, se puede tomar un café a 0,90 euros.

Tras dejar Nápoles, a las 19 del cuarto día, el crucero comienza a navegar hacia el sur de la península itálica, con destino a Palermo, Sicilia, a 170 millas náutica (315 km).

Palermo. Italia, día 5. La ciudad de Palermo es la capital de la provincia del mismo nombre y de la isla de Sicilia.Restos de la muralla, construida en épocas de los árabes y normandos para proteger la ciudad y un sinnúmero de callejuelas estrechas como pasadizos, coloridas y encantadoras, junto a edificios monumentales, le dan un aspecto muy particular.

Hay que recorrer la vía Marmorea, la vía Toledo y la avenida Vittorio Emanuele, con viejos edificios y modernos negocios.

En el barco ofrecen varias excursiones, una de las cuales es para recomendar: una visita a Cefalú, a 74 km de Palermo, considerada por muchos como una de las mejores playas de Italia y donde se filmó Cinema Paradiso.

África. Túnez, día 6. Luego de dejar el puerto de Palermo y tras navegar 183 millas (339 km), a las 7.30 del sexto día se divisa el hermoso puerto de La Goulette, en la capital tunecina.

La bienvenida es con música local, camellos y soldados romanos con halcones, todo para la foto turística a cambio de unos euros, claro.

A la salida del puerto, luego de hacer los trámites de migración, lo aconsejable es contratar un taxi entre cinco o seis pasajeros, a razón de cinco euros cada uno, y dirigirse hacia el centro de la ciudad para recorrer la Medina y su laberíntico zoco, donde deberá ejercitar el deporte del “regateo” aunque no le guste, a riesgo de que el vendedor se le enoje si no lo hace.

Es aconsejable hacerlo con un guía local, que podrá contratar en la misma entrada a la Medina, por una tarifa de 1 euro por persona. De lo contrario, el zoco es para perderse.

Luego, con el mismo taxi (la tarifa supone todo el recorrido) se puede dirigir a Cartago, la antigua ciudad romana. Visitar las ruinas y el palacio donde están los famosos mosaicos, le costará siete euros.

Finalmente, antes de regresar al puerto, una visita a la bella ciudad de Sidi Bou Said, con sus calles empedradas que suben y luego bajan hacia el Mediterráneo, sus casas blancas con puertas y ventanas celestes y adornadas con floridas Santa Rita o buganvillas.