Este pintoresco pueblo es una parada casi obligada para quienes visitan el Machu Pichu, pero en sí mismo tiene características únicas que revelan parte de la historia y la organización social del Imperio Inca, por lo que se recomienda a los viajeros tomarse el tiempo para conocer un poco mas sobre este sitio que fuera un centro administrativo, político, religioso y militar incaico.
Por sus imponentes monumentos, Ollantaytambo fue considerado una fortaleza, una ciudad bien estructurada que poseía sectores urbanos así como palacios, templos, terrazas y almacenes.

Por sus particulares características, Ollantaytambo ofrece una experiencia más íntima y menos concurrida que permite a los visitantes sumergirse en la historia y la cultura inca con mayor profundidad, algo que muchos buscan en sus viajes. Al conserva la estructura original, este pintoresco pueblo crea un paisaje de ensueño por sus calles empedradas y las montañas circundantes.

Entre los atractivos más destacados de Ollantaytambo se encuentra la fortaleza en sí misma, donde los visitantes pueden recorrer sus majestuosas terrazas, admirar el Templo del Sol y disfrutar de vistas panorámicas del valle.
Además, las ruinas de Pinkuylluna, ubicadas en la ladera opuesta de la fortaleza, son imperdibles para los amantes de la historia y la arquitectura inca, o el Baño de la Ñusta: una hermosa fuente con 3 salidas de aguas esculpidas en su interior. Se les conocen como fuentes litúrgicas y se podían encontrar en las principales ciudades del Imperio de los Incas.

Ollantaytambo es fácilmente accesible desde Cusco, ya sea en tren o en transporte privado. Dentro del pueblo, todo es accesible a pie, lo que permite una exploración cómoda y detallada de cada rincón.
En cuanto a alojamiento, el pueblo cuenta con opciones para todos los presupuestos desde hostales a hoteles de lujo. También hay variedad de oferta gastronómica con comida tanto tradicional peruana como platos internacionales.